SER SABIOS EN LA «PRECARIEDAD»

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Traducción y comentarios de Leandro Posadas

Ajahn Amaro, Every Thing is Uncertain, (http://www.amaravati.org/dhamma-article-ajahn-amaro-every-thing-uncertaining/).

     Han pasado varios meses desde mi última publicación en el blog. Y quisiera presentar una libre traducción hecha por mí mismo de una conferencia de Ajahn Amaro, Every Thing is Uncertain, (‘Todo en el mundo es incierto’). Nuestra vida humana se caracteriza por la vulnerabilidad e incerteza. Muchos de nosotros afrontamos situaciones llenas de desconcierto en las cuales no sabemos cómo actuar o actuamos sin darnos cuenta de lo que hacemos.

     Desde hace muchos meses trato de seguir las noticias que se publican sobre Venezuela y nuestra situación. Y algo en mi corazón me susurraba: «no hay sabiduría aquí», no me decía a mí mismo, ‘no hay justicia’, ‘no hay libertad’, ‘no hay paz’, ‘no hay comida’, sino la frase «no hay sabiduría aquí». Y sinceramente no me convencía la gran cantidad de lamentaciones y quejas parciales que me llegaban de todos lados. Cada vez que aquellos que buscamos la sabiduría nos dejamos llevar por nuestras mentes no adiestradas generamos violencia, generamos reacciones insensatas.

     Me encontré, alegremente, con esta profunda conferencia de Ajahn Amaro, un maestro británico, budista Theravada, y sentí la necesidad de traducirla y compartirla como un humilde aporte a esta ‘situación de no sabiduría’ en la que estamos inmersos. Vivamos en situaciones de conflicto o no, los seres humanos vivimos en una sociedad que promueve la vulnerabilidad, la incerteza, la insatisfacción.

     Mi traducción no es textual, he tratado de tomar pasajes completos y dejar aquellos que forman parte de su contexto práctico original. En algunas partes he hecho comentarios o he colocado entre paréntesis mis anotaciones. Para quienes deseen leer el texto completo pueden encontrarlo en el link que he dejado al inicio de la presente entrada. He aquí la traducción:

     «El cambio de clima es una buena enseñanza sobre adaptabilidad. Un día, calurosos rayos de sol, primavera, flores, pájaros que cantan, después, vientos y nieve ¿Qué será mañana? Si somos sabios el corazón siempre se adaptará para recibir las cambiantes cualidades del presente circunstancial. Calma y movimiento; viento; luminosidad; oscuridad; elogios, críticas; beneficios y pérdidas; lo conocido y lo imprevisible».

     «Siempre que nuestra práctica espiritual, nuestra paz mental, dependa de condiciones particulares o aparentemente previsibles; haciendo las cosas en la manera que nosotros esperamos y deseamos que sean, en el mismo momento, nosotros estamos creando las causas de la insatisfacción (dukkha). ¿Por qué? Porque todo es incierto (contingente): esa es la verdadera naturaleza de todas las cosas, mentales y físicas. Si nosotros buscamos certeza y seguridad en lo que es incierto e inestable ¿qué otra cosa puede resultar sino la insatisfacción (dukkha), el estrés, y el sentimiento de injusticia y equivocación? Nosotros andamos buscando seguridad donde no podemos encontrarla; buscando previsibilidad donde no puede hallarse ¿Cómo entonces no resultar decepcionados? Si estamos buscando satisfacción en lo que no satisface, estamos buscando en el lugar erróneo. Si buscamos solidez en lo que es inestable nosotros estamos buscando en el lugar equivocado».

     Y quien traduce y comenta, reflexiona: si buscamos juventud en un cuerpo cuya naturaleza es la caducidad y la senectud, nosotros estamos buscando en el lugar equivocado. Si andamos buscando el amor verdadero, la fidelidad, la justicia, la igualdad, la comprensión, en la naturaleza humana cuya particularidad es la contradicción, entonces nosotros no conocemos sabiamente lo que es ser ser humano. En cuya contradicción cabe también, insólitamente, el amor por la verdad y la paz.

     «Las enseñanzas de los sabios maestros cristianos y orientales a lo largo de los siglos nos preparan en la calidad de la adaptabilidad para no estar buscando en los cinco agregados de la mente (khandhas: form, feeling, perception, mental formations and discriminative consciousness), y enfrascarse en una particular manera de ser felices. Si tratamos de buscar seguridad, estabilidad, en las percepciones, en las sensaciones, en las emociones, en las formaciones mentales, nosotros acabaremos decepcionados. El cuerpo, las sensaciones, las percepciones, los estados mentales, los pensamientos, y el mundo a nuestro alrededor son inestables. La estabilidad no puede hallarse en ellos».

     «… En los refugios es donde pueden encontrarse la estabilidad y la seguridad. Una mente contemplativa, es el templo de la sabiduría (vijjâ), una atención plena y una consciencia clara son los refugios… Precisamente, sentados aquí en el Templo, nosotros oímos las ráfagas del viento, y la nieve que golpea en las ventanas, pero dentro está caliente, tranquilo, pacífico. Del mismo modo, cuando el corazón toma refugio en la consciencia sintoniza con la realidad de las cosas tal como son (dhamma), consecuentemente, hay calma, seguridad y firmeza. El clima puede ser el que sea fuera del templo, del mismo modo, cuando el corazón se cimienta en la sabiduría de la realidad de las cosas tal cual son, el mundo de los sentidos, los pensamientos, las emociones, el cuerpo, pueden ser lo que sean. Deja que la lluvia caiga, que el viento sople, porque el corazón es el más grande refugio. Es confiable».

     «Cuando establecemos los refugios de ese modo, comenzamos a confiar más y más. Un corazón que confía -desde la paz del silencio interior-, puede adaptarse a las cambiantes circunstancias: a los beneficios y a las pérdidas; a la enfermedad y a la salud; a los elogios y a las críticas; a la prosperidad y a la tribulación. Y esta conformación/disposición se construye alrededor de la actitud que se cimienta en la manera en que las cosas son. El corazón no crea la percepción de la injusticia (wrongness), incluso cuando lo que es percibido, el objeto sentido, pueda ser doloroso o feo, no deseado, deplorable; el corazón no se suma al sentimiento de la ‘erroneidad’. No crea la idea de que no debería de ser así: ‘No es justo ¿Por qué la vida me está haciendo esto?’».

     «Cuando el corazón toma refugio en las enseñanzas de los grandes maestros, en la conformación con la ‘realidad tal cual es’, y en el compartir generoso con aquellas personas que quieren seguir el camino de la sabiduría y de la atención plena, no hay sentimiento de ‘erroneidad’. Todo encaja; el sosiego y los días de primavera encajan; los días tempestuosos y oscuros encajan; la amabilidad y la generosidad encajan; la violencia y el egoísmo también encajan. Darnos cuenta que somos transformables -adaptables-, es ser sinceros para reconocer que esa es la manera en que el mundo es. Y a partir de ese reconocimiento, cuando una mente despierta/atenta conoce la manera en que las cosas son… (…), responde con sanas acciones, con acciones altruistas…».

     «Sin embargo, aceptar la manera en que las cosas son no significa ser pasivo. No significa quedarse inmovilizados o insensibles, -o ser violentos precisamente porque semejantes sentimientos afloran-. Todo lo contrario, es estar totalmente solícitos y dedicados, pero no en una dedicación basada en nuestros puntos de vista, en una dedicación neurótica o idealista. Es una dedicación, por el contrario, basada en la sintonía, en la conformidad…».

     «El corazón atento y dedicado se preocupa por todos los seres, cuida de todas las cosas, pero tal atención se manifiesta en conformidad con el tiempo, el lugar y la situación. Intuye qué puede hacerse y qué no puede hacerse».

     «De ese modo, cuando una mente despierta conoce la manera en que las cosas son -la realidad tal cual es-, se da cuenta sabiamente sobre cómo debe responder a la misma realidad. Nosotros tratamos de entrenar el corazón, lo que no significa que debemos soplar alrededor del viento, sino conocer el viento. Es acomodarse a la sintonía del viento… Es estar abierto a los cambios y a las posibilidades de cada momento… Si nosotros hemos entrenado el corazón (mente-cuerpo), para sintonizar con cada circunstancia, sea de responsabilidad o de tomar distancia, el corazón permanece gratamente equilibrado en todas las diferentes situaciones. Si las cosas están tranquilas o agitadas, si el viento está tranquilo o tempestuoso, el corazón sabe que sigue siendo el mismo corazón».

     «A medida que nosotros desarrollamos nuestro refugio en las enseñanzas de los sabios maestros, en la sabia concordancia con la realidad tal cual es, y con la libertad de la generosidad, más adaptable, menos vulnerable, y más receptiva se hará nuestra vida. Más sosegado con la quietud y la soledad, con la actividad y los compromisos, porque el corazón que conoce la quietud y el silencio es el mismo que conoce la actividad y el compromiso. Es el mismo corazón, el mismo refugio…».

     «Muchas veces nosotros usamos el tiempo de los retiros y los desiertos de silencio para desarrollar destrezas espirituales en una directa, sistemática y considerable forma; nosotros desarrollamos estas capacidades en óptimas condiciones. Pero si nos hacemos dependientes de dichas condiciones, si sentimos que sólo practicando el silencio o la paz mental cuando las condiciones son perfectamente sustentadas, nosotros estamos usando dichas condiciones en una forma insensata. Nos hacemos a nosotros mismos dependientes, y en vez de ayudar al corazón para hacerse más adaptable (menos vulnerable de las circunstancias), usamos dichas condiciones para hacerlo más frágil y necesitado, y creamos más causas para sufrir en nuestras vidas».

     «Por consiguiente, nosotros debemos usar las condiciones de nuestros retiros comprendiendo que es un específico tipo de ambiente del cual tomamos ventaja no para engancharnos a ellos, sino para aprender las destrezas necesarias para aplicarlas en cada situación de nuestra vida. Es por ello que ‘tomar refugio en el propio corazón’ significa encarnarse en la consciencia plena y atenta. Encarnar la realidad, siendo la realidad…».

     «En el aprendizaje -disciplinado, constante, perseverante y sabio-, de estas destrezas, podemos ver por nosotros mismos cuán apto es el corazón humano (mente-cuerpo), para vivir desde la paz en todas las circunstancias: en la ganancia y en la pérdida; en la enfermedad y en la salud; en los elogios y en las críticas; en la felicidad y en la tribulación. El corazón está sosegado, abierto, despierto, flexible, y dispuesto para aprender. Cualquier circunstancia que la vida nos presente -cualquier cosa que venga, momento a momento, día tras día-, el corazón está pronto para aprender de cada momento, desarrollando sabiduría, comprensión, y atención».

     «… Nosotros desarrollamos estas destrezas para hacernos transformables; para tener independencia; para ser vigorosos. De ese modo el corazón no dependerá de particulares condiciones: compartir sólo con la gente que nos gusta; comer sólo lo que nos gusta; o enfrascarse en una particular rutina de vida. Independencia significa ser libre de dependencias ¡Qué bendición! ¡Qué grandioso! ¡Que regocijo! Verdadera independencia, libertad. Dejar que el mundo sea como es; dejar que el clima haga lo que quiera. Dejar que llueva, dejar que el viento sople, dejar que la nieve caiga. El corazón permanece sereno y seguro».

TALLER 17 DE DICIEMBRE DE 2016:«HACIA UNA ESPIRITUALIDAD QUE TRANSFORMA»

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«HACIA UNA ESPIRITUALIDAD QUE TRANSFORMA»

Aproximación desde la práctica del silencio al cuerpo humano como ‘anclaje’ de una espiritualidad contemplativa.

DIRIGIDO POR: Leandro Posadas, monje benedictino.

silenciotransformante@gmail.com

teandrico.wordpress.com

 LUGAR: ABADÍA BENEDICTINA SAN JOSÉ, GÜIGÜE.

 FECHA: SÁBADO 17 DE DICIEMBRE DE 2016.

 HORA: 8:30 a.m., a 2:30 p.m. (Se agradece puntualidad).

PARA MAYOR INFORMACIÓN Y PARA CONFIRMAR SU PARTICIPACIÓN LLAMAR AL 0426-644.97.88.

O ESCRÍBANOS A: silenciotransformante@gmail.com

 EL TALLER CONSTA DE TRES CONFERENCIAS DE 40 MINUTOS Y TRES MOMENTOS DE PRAKTIKÉ DE 20 MINUTOS.

EN EL ARCHIVO ADJUNTO PUEDEN ENCONTRAR EL DISEÑO DEL PROGRAMA DEL TALLER.

NOTA PARA LOS QUE YA ASISTIERON A LOS TALLERES ANTERIORES: SI CONOCEN PERSONAS QUE ESTÉN INTERESADAS EN EL TEMA A TRATAR Y EN LA PRÁCTICA DEL SILENCIO NO DUDEN POR FAVOR EN COMPARTIR CON ELLAS ESTA INFORMACIÓN.

PROGRAMA

PRIMERA PARTE

«Lo que la ciencia no sabe».

Más allá de nuestros «automatismos egoicos»

-Momento de Praktiké de 20 minutos-.

¿El por qué de una espiritualidad contemplativa transformante?

El silencio como respuesta neurocientífica al fenómeno humano.

-Momento de Praktiké de 20 minutos-.

SEGUNDA PARTE

 ¿Cuál es nuestra verdadera casa?

Consciencia plena.

Comprensión clara.

-Momento de Praktiké de 20 minutos-.

El cuerpo como refugio del «dejar ir desde el silencio».

Las emociones y la verdadera naturaleza de la realidad.

-Momento de Praktiké de 20 minutos-.

 TERCERA PARTE

 «Sentarse sin esperar nada a cambio».

El progreso en la ‘ecuanimidad interior’ y la ‘consciencia plena’

La actitud justa de la consciencia.

Praktiké y vida cotidiana

-Momento de Praktiké de 20 minutos-.

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NUESTRO CUERPO: «REFUGIO DEL DEJAR IR DESDE EL SILENCIO»

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Por Leandro Posadas

«Guárdame,

dentro de la palma de tus manos.

Afuera, camina el miedo».

Memoria por Beatriz G. Cardona.

     En una reciente entrevista el biogerontólogo británico Aubrey de Grey[1], afirmó que es posible no morir por causa del envejecimiento a través de la restauración de la estructura del cuerpo: «el cuerpo humano es una maquina, pero muy compleja; arreglarlo es un proceso complejo pero no imposible». Para él, como científico, el envejecimiento «es un problema degenerativo causado por varios tipos de daños moleculares y celulares que se acumulan: las mutaciones nucleares causantes del cáncer, las mutaciones mitocondriales, la acumulación de desechos intercelulares y extracelulares, la pérdida irreversible de células, el envejecimiento celular y la proliferación de interconexiones entre células de algunos tejidos». Para Aubrey de Grey, abordar tal proceso degenerativo desde el punto de vista de la ingeniería, y utilizando la biología marcará una gran diferencia en la forma en que la ciencia trata de acercarse al fenómeno de la vejez.

     El Dr. Aubrey de Grey, académico de Cambridge, investiga la posibilidad de la recuperación de los tejidos, por medio de estrategias de bioingeniería para reparar los daños causados por el envejecimiento, y es director de la Fundación para la Investigación de la Senescencia Negligible Ingenierizada (SENS), la cual, según la presentación en su web page, se especializa en la investigación de medicina regenerativa y en la aplicación de la misma en las enfermedades producidas por el declive temporal del cuerpo. Dicha fundación afirma: «We believe that a world free of age-related disease is possible… Our goal is to help build the industry that will cure the diseases of aging». («Nosotros creemos que un mundo libre de las enfermedades relacionadas con la edad es posible… Nuestra meta es ayudar a construir una industria que curará las enfermedades del envejecimiento»).

     Ante la pregunta del por qué la gente muchas veces en el aspecto psicológico-emocional está cansada de vivir, el Dr. Aubrey responde: «Una de las razones es que no invertimos lo suficiente en educación, no le damos a la gente las suficientes habilidades para sacar lo máximo de estar vivos…»

     Las tradiciones espirituales han dedicado siglos al estudio minucioso y delicado de crear «habilidades» para sacar lo máximo de la profundidad de ser seres humanos. Dichas tradiciones siempre han considerado que ser un cuerpo y desde un cuerpo es una enseñanza muy profunda. Ser plenamente conscientes, aquí y ahora, de que dependemos de tantas condiciones para estar vivos desde un cuerpo es tener la posibilidad de crear un espacio sabio, sereno, y atento en nosotros mismos. Tal vez desde dicho espacio no ganaremos más tiempo para respirar unos años más, pero sí crearemos condiciones de sabiduría y claridad para contemplar esta experiencia de ser y estar en el mundo desde un cuerpo y una mente humana. Tal espacio nos permitirá apreciar en su totalidad el cambio permanente de la experiencia, juventud, amor, tristeza, placer, dolor, enfermedad, alegría, muerte, sin temor ni represión.

     En una profunda y a la vez hermosa conferencia titulada «La Nostra vera casa»[2] el venerable Ajahn Chah se dirigía a una mujer moribunda para hablarle sobre su cuerpo. Trataba de acompañarla en su práctica espiritual desde verdades muy profundas acerca de la naturaleza misma de ser/tener un cuerpo. Otro maestro theravada, Ajahn Sumedho, discípulo de Ajahn Chah, en una conferencia que cité en la entrada anterior «È sempre possibile ricominciare»[3] relata un fragmento de su infancia cuando en los años 50 veía un film sobre una mujer que iba a morir en la silla eléctrica. El título del film era I want to live! y su protagonista era Susan Hayward. La actriz en una escena de dicho film grita con desesperación ¡No quiero morir! y dicho grito para él permaneció como una impresión indeleble en su mente. Diez años después en su estadía en Tailandia, Ajahn Sumedho, experimentó una experiencia terrible en su cuerpo que casi lo lleva a la muerte. En dicha situación recordaba el grito de Susan Hayward ¡No quiero morir! Pero ya en aquella época, como él narra, se había establecido en él una visión correcta del presente acerca de su cuerpo y de sus emociones. Era plenamente consciente que la tendencia de las emociones es aquella de impedirnos ver las cosas tal cual son, pues las mismas tienen el poder de ser muy convincentes y nos hacen sentir que son reales y muy importantes. Las emociones como objetos mentales (que surgen y desaparecen, pues su naturaleza es el cambio y la impermanencia), repite Ajahn Sumedho, son potentes como una película melodramática, desde que surgen en el cuerpo/mente se manifiestan con apariencia de ser avasalladoramente reales y verdaderas. «Fue difícil», comenta, pero él confió en el refugio que había cultivado en sí mismo y desde el que se conoce la naturaleza cambiante de las emociones que se manifiestan muchas veces en nosotros de modo patético, sollozante y confuso. Desde allí las encontró vacías y sin consistencia, incluso «si tenían toda la fuerza de la voz de Susan Hayward. Sólo una actriz, nada más».

     En nuestra vida humana, sujeta a ser emociones y desde las emociones, por el hecho mismo de poseer un cuerpo que percibe con cada centímetro de la existencia, adquirir un conocimiento sabio y atento sobre las emociones (atención plena; mindfulness; presencia consciente; metanoia; emancipación), es realmente muy importante, sostiene Ajahn Sumedho, pues desde tal forma de contemplación de la realidad dejaremos de ser tan vulnerables; «dejaremos de ser inconscientemente seducidos por nuestras emociones y las de los demás seres humanos que habitan con nosotros; dejaremos de ser pasivamente sacudidos por las bofetadas cotidianas, los mensajes urgentes, los frenesíes y la agresividad de cada cosa y situación». Para estos maestros, el mundo desde la mente de los que no observan sabiamente, se presenta como una masa de intimidaciones, ‘urgencias’, ‘situaciones muy importantes’, profecías terribles, destructivas, desconcertantes, toda una serie de mensajes del pasado y de cosas apocalípticas, las cuales como creaciones de nuestra propia mente, fácilmente, nos pueden aprisionar, a través de la ansiedad, del miedo, y de la inseguridad, haciéndonos sentir amenazados.

     Ajahn Chah, en su conferencia a aquella mujer moribunda, nos indica: «esta masa de carne que yace aquí consumiéndose es la realidad». Esta masa de nervios, huesos, carne, articulaciones, emociones, pensamientos, reacciones, es la realidad. Y el modo justo y sabio de relacionarnos con ella es contemplándola en su naturaleza cambiante. ¿Cómo relacionarnos con la vicisitudes y aventuras del cuerpo, entendidas como sensaciones, percepciones, emociones, pensamientos, reacciones? Observándolas con sabiduría desde la experiencia directa de la verdad, de las cosas tal cual son.

     Hemos vivido muchos años con este cuerpo y desde este cuerpo; hemos sido, y somos este cuerpo. Los maestros nos invitan a observar cómo desde el momento de nuestro nacimiento estamos sujetos a cambios continuos: mostramos en nosotros los signos del uso, como la ropa nueva que una vez compramos y que hoy ha cambiado de forma y color. Muchos de nuestros dientes han sido ‘reparados’, algunos de nuestros huesos no son tan fuertes como cuando éramos jóvenes. Nuestra piel no tiene la apariencia de aquellos años… ¡Esta es nuestra naturaleza! Contemplemos, desde el silencio, esta verdad con claridad, sin engancharnos a lo que una vez fue, y sin odiar lo que hoy es. Contemplemos, exploremos, inspeccionemos cada emoción, cada pensamiento, cada sensación con sabiduría, dejando que sean tal cual son: dejando que surjan, se manifiesten y cesen.

     Ajahn Chah le dice a la mujer moribunda «no hay nada malo en tu cuerpo doliente… El sufrimiento no deriva del cuerpo, sino de un modo erróneo de pensar sobre él». Si nos enganchamos a esto que llamamos «mi» cuerpo, «mis» emociones, «mis» pensamientos, «mis» concepciones, sufriremos. Contemplar nuestros enganchamientos desde el silencio es tomar refugio en el dejar ir.

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[1] Entrevista publicada en El País titulada «Hay que ver por qué la gente se cansa de vivir»: http://elpais.com/elpais/2016/10/13/ciencia/1476353983_661713.html.

[2] Del venerabile Ajahn Chah. Ass. Santacittarama, 2007. Tutti i diritti sono riservati. Dal libro “Il Dhamma vivo”. Traduzione di Letizia Baglioni. Estratto del libro Il Dhamma vivo, su gentile concessione dell’Editore Ubaldini. Traducción del italiano de algunos pasajes al español por Leandro Posadas: http://santacittarama.altervista.org/vera_casa.htm.

[3] Del venerabile Ajahn Sumedho. Ass. Santacittarama, 20014. Tutti i diritti sono riservati. Traduzione di Carlo Duncan. Pubblicato per la prima volta in inglese Novembre 1995 nel Buddhism Now. Traducción del italiano de algunos pasajes al español por Leandro Posadas: http://santacittarama.altervista.org/sempre_ricominciare.htm.

 

EL CUERPO TAMBIÉN ES IMPORTANTE EN NUESTRA VIDA ESPIRITUAL: LA ATENCIÓN A LA RESPIRACIÓN DESDE LA TRADICIÓN BUDISTA

TOMADO DEL SITIO:

https://dhammamagga.wordpress.com/

Atención a la respiración: El cuerpo, por Ajahn Succito

El cuerpo y la meditación
El cuerpo y la meditación

La atención a la inhalación y a la exhalación es la meditación más detallada y progresiva que dio el Buddha, ratificada por él como una práctica que lleva al Despertar completo. Cubre las formas en las que la respiración afecta y modera las energías corporales, mentales (emocionales y psicológicas) y la consciencia. Y sus enseñanzas sobre la práctica también indican como quitar el apego a cualquiera de ellas.

Pero para empezar… Si vamos a poner nuestra atención en la respiración mejor tener claro qué es ‘respirar’ como experiencia. Así que ¿Cómo sabemos que estamos respirando? Respirar puede sentirse por el movimiento de los músculos y otros tejidos blandos del abdomen, así como por la ampliación y elevación del pecho. Respirar también puede sentirse a través de las sensaciones que la inhalación y la exhalación del aire produce en la nariz y la garganta. Por otra parte, estemos centrados en ella o no, pronto llegaremos a conocer la respiración por la presencia de, o limitaciones en, nuestra energía disponible. ¡Respirar es un asunto bastante crucial para estar vivo! Entonces si te centras en la experiencia energética, es obvio que la inhalación es diferente de la exhalación: inhalar anima y eleva la energía corporal; exhalar suaviza y difumina la energía corporal. El cuerpo siente la diferencia; Tiene que hacerlo –la vida pivota entre obtener como entrada energía fresca y deshacerse de los residuos desechables por medio de la respiración. Resumiendo, la respiración dicta si un cuerpo vivirá, durante cuanto puede hacerlo, y cómo se siente –animado o relajado, repleto o exhausto.

Cómo el cuerpo se siente a sí mismo se llama el sentido ‘somático’. Lo que el sentido somático siente es la presencia de/y los cambios en la energía corporal; vitalidad corporal si quieres. Más aún, el Buddha señalaba esta energía (‘kaya-sankhara’ o ‘formación corporal’) como la clave de la práctica de la atención a la respiración. Es significativa para los meditadores porque esta energía se relaciona con ambos, el cuerpo y la mente. Es decir, cuando estamos tensos hay una sensación emocional/psicológica debido a ello, y una corporal, somática. Cuando estamos contentos, o a gusto, deprimidos o somnolientos, ese estado tiene efectos mentales y somáticos. Un meditador puede usar esta relación a su favor, porque tener acceso al efecto somático permite la posibilidad de ser testigo y estabilizar la mente sintiendo el efecto somático y estabilizándolo. Este es el caso con la atención a la respiración, porque la energía que acompaña a la respiración es centro y moderador de la energía somática. Por consiguiente, así como la respiración puede llegar a trabarse, estancarse o a ser irregular con estados mentales difíciles, una energía respiratoria estable y cómoda puede regularizar e incluso liberar esos estados mentales. Es a través de la moderación de esta energía somática como la atención a la respiración lleva a estados de bienestar y compostura.

La consciencia que registra el efecto somático no es una idea o un tipo de conocimiento abstracto. Es tan directo y natural como saber si estando de pie estas derecho o inclinado. Así que cuando uno ‘conoce’ la respiración de esta manera, al mismo tiempo la actividad del pensamiento puede disminuir y cesar –y aún así hay conocimiento. Esta clase de conocimiento no opera igual que nuestros procesos de pensamiento habituales: No está agitado, no tiene objetivos, opiniones o juicios. Alguna gente lo llama el ‘testigo silencioso’. Aún así da información: podemos notar cuando desaparece bajo una ola de embotamiento o agitación y reacciones; y podemos sentirlo en términos de su efecto somático. Es decir, cuando el ‘conocer’ establece las energías del cuerpo se relajan y se vuelven más claras. El pensamiento distraído o abstracto, por otra parte, crea tensión y agitación en el cuerpo.

Las instrucciones del Buddha repiten una y otra vez que uno debe percibir la inhalación y la exhalación –un proceso rítmico-. Pero no hay registrado que Él haya especificado en qué lugar del cuerpo debería uno poner la atención (o incluso que uno debería centrarse en la respiración). La instrucción es estar atento a la inhalación y a la exhalación. Y como Él consideraba este proceso repetitivo como más significativo que un lugar de la anatomía, nuestro enfoque debe ser en el ritmo discernible que lleva a cabo la respiración. Así que mientras nos asentamos en la práctica, el primer paso es ser capaces de estar con el ritmo no forzado y estar calmados y regulados por ello. Luego si accedemos y permanecemos en el consecuente efecto somático agradable la mente se limpia de impedimentos y se aclara. Al final, cuando por medio de traer a la mente y por resonancia, la mente se alínea y se asienta en la respiración corporal, dos estados intensos (de rapto y alivio) surgen formando una base estable y agradable para la consciencia. Este es el primer nivel de concentración, llamado primera ‘absorción’ (jhana).

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Date tiempo para prepararte y luego adopta una postura sentada que puedas mantener confortablemente por media hora o mas. Siéntate con la idea de que el coxis puede extenderse, penetrar en el suelo y echar raíces. Relaja los hombros y drena energía por la espalda hacia abajo con el simple proceso de pasar tu atención repetidamente y de forma continua por la columna vertebral, a través de la pelvis y entrando en el suelo. Mientras estás haciendo esto deja que la parte delantera del cuerpo esté libre y abierta; deja que cada inhalación suba por tu abdomen y tu pecho. No saques pecho o fuerces la respiración. En lugar de eso elévate ligeramente por la columna, como si estuvieses colgando boca abajo, alargando la cintura y dejando que el cuello se estire. Arropa la columna entre los bordes inferiores de los omoplatos como si estuviese conectada con el esternón.

¿Cómo sabes que estás respirando? Siente la plenitud de la respiración cuando la parte superior del cuerpo está abierta: cómo el diafragma se mueve de forma regular, cómo el pecho sube y baja con la respiración, y cómo el efecto conjunto es revitalizante. Este efecto se debe a la energía de la respiración sin obstáculos. Permanece en ello apreciativamente.

Céntrate en el fluir continuo de inhalaciones y exhalaciones y deja que tu atención se desplace, familiarizándote con el modo en que el cuerpo es afectado por la respiración. Puedes encontrar útil extender deliberadamente cada exhalación e inhalación un poco durante cinco o seis respiraciones, para que las sensaciones asociadas con los finales de la respiración se hagan más intensos, y la pausa entre respiraciones se distinga claramente. Hazlo de forma gradual y relajada. Haz que la práctica sea ventilar completamente el sistema… dale tiempo de limpiar todos los atascos; deja que tu exhalación caiga a través del ombligo como un suspiro profundo; deja que la inhalación abra tu cuerpo al espacio que te rodea. Deja que la respiración encuentre su propio ritmo y extensión, puede ser algo irregular al principio. Nota como la respiración afecta a la mente y al corazón; y al presentarse los estados de ánimo y las energías mentales, nota como estos afectan a la respiración.

Cuando la cosa se asiente en un patrón más regular, tu atención puede centrarse en un punto concreto de tu cuerpo –el fondo de los conductos nasales, la garganta, el pecho o el diafragma, por ejemplo. En vez de forzar la mente hacia un punto, déjala que se asiente donde se sienta más a gusto; o si parece que se asienta en una consciencia global de la parte superior del cuerpo, déjala que lo haga. Espera a ese asentamiento. Puedes ayudar a esto esperando por la respiración. Es decir, al final de la exhalación espera simplemente a que comience la inhalación según su propio ritmo. Esto debería llevar unos pocos segundos. De forma similar, espera al final de cada inhalación.

Si el cuerpo empieza a inhalar (o exhalar) sin pausa, significa que el sistema todavía no está relajado y asentado. Puede que te beneficies de una actitud más relajada y confiada; o de mover tu atención por el cuerpo, comprobando la estabilidad del cuerpo y el espacio abierto no intrusivo que te rodea. Luego trabaja en relajar el pecho completamente para que los músculos del abdomen manejen la respiración. Puedes necesitar inflar deliberada y suavemente el abdomen en una inhalación hasta que el sistema se acostumbre a la respiración abdominal.

Cuando notes que tu atención se ha dispersado (o saltado) espera reconociendo esto un momento. No reacciones; dale un momento a la mente para notar completamente la sensación de esa dispersión o giro, y la sensación de reconocerlo claramente. Luego al sentirlo claramente vuelve, pregunta: ‘¿Dónde está mi respiración ahora mismo?’ Espera por la siguiente exhalación, y al llegar, exhala la energía agitada o contraída del impedimento. Déjalo ir. Luego espera a la siguiente inhalación y estate con eso.

La mente se agitará de vez en cuando, pero haz que la práctica sea la de relacionarse con la mente ocupada o dispersa con simpatía. En vez de controlar la mente, o seguir o especular sobre sus estados de ánimo, sigue volviendo pacientemente a la respiración con: ‘¿Cómo es la respiración ahora mismo?’ Espérala, recíbela, y relaja con la exhalación. Si estás somnoliento o bajo de energía espera a la inhalación y recibe eso. Deja que la respiración modere la mente.

A medida que te vas estabilizando más, ocúpate de lo que sucede de forma periódica con cada respiración. En primer lugar, nota las sensaciones rítmicas de la forma física –lo más obvio el hincharse y hundirse en el abdomen y el diafragma-. En segundo lugar, sé consciente de las sensaciones asociadas con el aire golpeando el tracto respiratorio en la nariz o la garganta. En tercer lugar, nota el desplazamiento regular de la energía a través de la alteración en el tono general de tu cuerpo –avivándose y agudizándose con cada inhalación, relajándose y difuminándose con cada exhalación. Deja que tu mente sienta el ritmo de todo esto; armonízate con la sensación de ‘ser respirado’.

Si ves que estás cómodo con este ritmo, atiende al juego y la interacción de todos los aspectos del proceso respiratorio. Nota y pon atención en los efectos globales en tu mente –ya sea que te sientas despejado o somnoliento, presente o distante, relajado o nervioso por ejemplo. Luego observa y siente los efectos en el cuerpo entero, y cómo sientes tu cuerpo. Muy probablemente la sensación corporal incluirá sensaciones físicas y también hormigueos y corrientes de sus energías somáticas. Puedes incluso distinguir suaves hormigueos en sitios que parecen ajenos al proceso respiratorio, como las palmas de las manos, la piel alrededor de los ojos, y las sienes.

A medida que te asientas relajando el pecho y centrándote en el abdomen observa cuanto aire necesita tu cuerpo. Intenta coger un poco menos de aire en la inhalación y ralentizarla. Hazlo sin forzar, pero con la sugerencia ‘¿Por qué no me relajo un poco más? ¿Cuánto necesito ahora mismo?’ Imagina la respiración como una fina hebra de seda atravesando el cuerpo, y continúa relajándote en calma. Los cambios que experimentas pueden hacer surgir la sensación de llegar a algún sitio –relaja esa sensación y permanece con la respiración momento a momento.

Si la respiración se calma y se centra su energía se sentirá clara y estable. Los aspectos materiales de la respiración –la sensación del aire y el movimiento del diafragma pueden disminuir, dejando solo una clara energía somática. Deja que esta energía respiratoria fluya y bañe completamente tu sensación corporal. Imagina el campo completo del cuerpo con sus nervios y capilares regados suavemente con la respiración. Céntrate en la mezcla de claridad mental y sutiles sensaciones corporales, dejando ir cualquier fluctuación o ráfagas que puedan ocurrir. Disfruta.

Observa cómo la experiencia del cuerpo ha cambiado. ¿Cómo es ahora?

Cuando es la hora de salir de la meditación, hazlo de forma gradual y centrada. Lo primero conecta con los aspectos físicos de la respiración, el aire fluyendo y los movimientos sutiles del cuerpo. Luego toma un tiempo para sentir las estructuras óseas del cuerpo, con los tejidos más suaves envolviéndolas. Conecta con el suelo centrándote en el eje vertebral vertical. Nota como la experiencia del cuerpo ha cambiado.

Después de un minuto más o menos, ábrete al espacio en el que estás sentado escuchando los sonidos y el silencio a tu alrededor, luego, cuando estés listo, abre tus ojos lentamente y deja que la luz y las formas externas entren en tu consciencia. Incluso ahora, no te lances a ver –en lugar de eso deja que las formas se introduzcan ellas mismas en tu consciencia hasta que te sientas preparado para recibirlas y abordarlas-.

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Dificultades

1. Si te resulta difícil permanecer sintiendo tu cuerpo prueba a utilizar diversas clases de pensamiento para darte un enfoque corporal. Por ejemplo entona en silencio un número, secuencialmente de uno a diez al final de cada exhalación; y luego haz lo mismo a la inversa, volviendo a uno de nuevo. Si olvidas por qué número vas vuelve a uno y sigue como antes. Alternativamente entona ‘Bud-‘ con cada inhalación y ‘-dho’ con cada exhalación. Esto puede funcionar incluso mejor si tus ojos están levemente abiertos.

También puedes intentar imaginar como se siente la respiración. ¿Cómo es su apariencia? Esto puede ayudar a establecer una mayor receptividad en la mente.

2. En todo periodo prolongado de meditación suele haber dificultad con la incomodidad y el dolor. El consejo es una simple regla de oro: con lo que es tolerable y manejable, sigue masajeando alrededor y a través de la sensación con atención como se describe anteriormente. La posibilidad que ofrece esta meditación respiratoria es relajar la energía somática para que no se contraiga alrededor de sensaciones desagradables. Es esta contracción somática, como si el cuerpo estuviese intentando alejarse de la sensación desagradable, lo que acciona el sufrimiento emocional y sicológico. Si no hay contracción, hay sensación desagradable, pero no sufrimiento.

A medida que se desarrolla la práctica (en meses o años) mucha de la incomodidad física será erradicada al inundar el cuerpo con rapto y alivio.

Cierto malestar es causado por intentarlo con demasiada fuerza. La tensión surge si mantenemos la idea, aunque sea inconscientemente, de llegar a algún sitio o alcanzar algún estado. La mente también se tensa si nos hemos acercado a la respiración con una actitud de ‘concentrarse en la respiración’. Esto puede sonar contrario al sentido común: ciertamente se supone que estamos concentrándonos en la respiración. Pero el acercamiento del Buddha es de sentir y conocer la respiración. Y a medida que hacemos esto, y nos sentimos a gusto con ello, la mente se asienta. Cuando se asienta realmente y se vuelve feliz (lo cual lleva tiempo), llega a la unicidad en esa comodidad. Esto es lo que se entiende por ‘concentración correcta’.

El énfasis debe por lo tanto estar en conectar la mente a la respiración repetidamente trayendo la respiración a la mente y evaluando/resonando con ella. Uno de los aspectos de la unicidad es el de la actitud: estar solo con la respiración, muestreándola y sintiéndola.

3. La inestabilidad de la energía puede remediarse ajustando la energía respiratoria. En particular esto es para los casos donde la energía cae demasiado radicalmente con la exhalación (y causa una caída en la atención) o sube con demasiada fuerza con la inhalación (y causa sobreintensidad). Si contemplas la energía que acompaña a la respiración notarás que normalmente desciende con la exhalación y aumenta con la inhalación. Los desequilibrios pueden remediarse invirtiendo el patrón de energía. Puedes ajustar la respiración ralentizándola y refinándola como se describe anteriormente. También puedes desarrollar la atención y la percepción de manera concreta. Esto es, en la exhalación, establece la percepción de beber el aire hasta la boca del estómago. Si puedes imagínatelo descendiendo por el cuerpo hasta el coxis, con el cuerpo abriéndose a medida que toma el aire. Como toque adicional intenta esto mientras estás de pie.

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Si esto no te ayuda… *

Usa los ejercicios de las cuatro posturas (sentado, de pie, caminando o tumbado) para desarrollar la mente. La respiración está sucediendo siempre, pero quizás haya otras cosas que sean más accesibles a tu estado mental en ese momento. Echa también un vistazo a las instrucciones ‘Estados sublimes’ y ‘Atención profunda’ para cambiar el enfoque.

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Además

En este ejercicio los cambios en el paisaje mental puede llegar a ser aparentes. Puede haber un grado creciente de calma y compostura, acompañado de un paso atrás separándose de las sensaciones físicas y relajándose en la energía somática. Esto trae claridad y placer internos, llamados ‘rapto’ (piti) y ‘alivio’ (sukha). Con esta claridad interna la mente empieza a sentirse como si participase, en vez de solo observar, en el proceso. Se siente contenida o flotando en la energía respiratoria, y hay una sensación de ligereza. La actividad mental, especialmente el pensar, se aquieta. Sin embargo puede haber también algo de inestabilidad. La inestabilidad, como la elevación, tienen una resonancia emotiva; la elevación es alegre, la inestabilidad una mezcla de excitación y nerviosismo. Esta puede provocar perturbaciones en la atención y hacer que se mueva o se aleje de la respiración hacia estados de ánimo o imágenes asociadas. En consecuencia, sintoniza con la energía misma en vez de con la emoción o el estado de ánimo: si está demasiado cargada, amplia tu área de atención y suaviza tu focalización. Si la energía es vacilante, atiende a su aspecto relajante en vez de a su aspecto intensificante.

Puede darse el caso de que una impresión sutil, como luz o calidez, aparezca en la mente. Recibir esta impresión (en vez de apoderarse de ella o clavarle la mirada) es también una ayuda para equilibrar la energía. Al final la mente experimentará mas alivio que rapto.

En los ejercicios siguientes veremos como la atención a la respiración puede moderar la energía mental/emocional.

 

* Los ejercicios de la parte ‘Si esto no te ayuda…’ se corresponden con otros capítulos del libro sin traducir.

Extraído de ‘Meditation – A way of awakening’

© Amaravati Publications 2011

dhammamagga 2013