Neurociencia y contemplación 1° Parte: ¿Cuál es la naturaleza de la mente humana?

By Arquifex - Mind

Escrito por Leandro Posadas.

«Uno de los hechos más poéticos de los que tengo constancia,

al respecto del universo, es que en lo esencial,

todos los átomos de nuestro cuerpo estuvieron antes en una estrella que explotó.

Más aún: los átomos de tu mano izquierda y y los de tu mano derecha,

probablemente, procedían de estrellas distintas».

Lawrence Krauss, Un universo de la nada.

 

     En el prefacio a su libro The Prehistory of the Mind, el arqueólogo Steven Mithen afirma que a lo que hoy entendemos como mente le tomó millones de años evolucionar por medio de un proceso gradual sin una meta o dirección predestinada[1]. Podemos ver dicho proceso en los trazos que nuestros ancestros nos dejaron en herramientas y pinturas en algunas cavernas hace ya más de 2500 millones de años, pero fue sólo hace unos 5000 años que ellos nos dejaron algunos escritos. Por consiguiente, sostiene el Profesor Mithen, para comprender la evolución de la mente y para saber qué es esto que somos debemos obligatoriamente conocer nuestra prehistoria.

     En 1914 el médico y neurólogo Sigmund Freud funda el Psicoanálisis, el cual iba a ejercer una enorme influencia en nuestra imagen como humanos, en nuestras actividades psíquicas y en nuestros productos culturales. En dicha teoría S. Freud postuló la teoría del inconsciente según la cual «el hombre no es, como cree ser, señor de su destino, sino que es gobernado por un conjunto de motivaciones y emociones desconocidas a la consciencia, y su vida consciente es sólo una elaborada racionalización post hoc, con el fin de esconder las verdaderas razones de su comportamiento»[2].

   Hemos «recibido» esta «mente que creemos ser», y con ella centurias de condicionamientos; convencionalismos; teorías acerca de nosotros mismos, de nuestros complejos; ideas; «arquetipos»; modos emocionales de reaccionar, los cuales nos hacen creer que estamos inmersos en un sistema establecido que nos debe llevar a algún destino o lugar preciso. ¿De dónde vienen nuestras ilusiones, ideas, creencias, sufrimientos, concepciones, anhelos, apegos, alegrías, tristezas, deseos? Todo lo que experimentamos surge de «esta mente que creemos ser». Si no existiese esta mente no existirían todas estas formas o fenómenos mentales a los cuales les damos tanto valor e importancia. Tal es la extremada ponderación que les damos que incluso llegamos a creer fehacientemente que nosotros somos nuestras emociones, pensamientos, sensaciones y opiniones.

     No encontraremos un libro que describa con exactitud los detalles de esta experiencia que es ser ser humano, y que cada uno de nosotros «siente», segundo a segundo, a través de cada circunstancia, de cada fracaso, de cada triunfo, de cada anhelo, de cada ruptura, de cada aventura, de cada pensamiento, emoción y sensación. La teoría, la sola erudición no puede estar de la mano con la realidad. La realidad es la que es, y ha existido incluso mucho tiempo antes de la aparición de la mente humana. Hemos «recibido» una mente no «adiestrada». Nos «educaron» para vivir con una mente que gira continua y desesperadamente sobre sí misma, y por eso está lejos de un estado de comprensión clara y de sabiduría real de la misma realidad que nos circunda. No sabemos lo que somos como especie y aún no nos ponemos de acuerdo.

     En Una Pace incrollabile, el humilde maestro del Bosque de Tailandia, Ajahn Chah, le comenta a un monje erudito: «No tengo grandes conocimientos. No he estudiado mucho. Lo que he estudiado es mi corazón y mi mente, y he aprendido de modo natural a través de la experiencia, los intentos y los errores […] Mi práctica era la de observarme a mí mismo: cuando me agradaba alguna cosa contemplaba lo que me estaba ocurriendo y hacia dónde me llevaba dicho deseo. Inevitablemente me empujaba hacia una insatisfacción futura (dukkha). Poco a poco, que la comprensión clara y la presencia consciente se profundizaban, alcancé a conocerme a mí mismo.

     Desde hace varios años existe una especie de «neuromanía», un excesivo y ansioso interés acerca del cerebro humano, de la mente humana, del origen de los pensamientos, de las conexiones neuronales y de su relación con el cuerpo y las emociones. Hoy muchos diletantes del camino interior quieren ser llamados maestros del sonado mindfulnes; un gran número de personas quieren ser llamados consejeros espirituales (coach), incluso coach ontológicos… Llevo estudiando filosofía occidental desde hace más de 20 años, y la misma tradición filosófica, su rigurosidad, seriedad y profundidad no se obtienen en unos breves meses o años. La sabiduría de la filosofía griega antigua no se vende por medio de una «certificación» para aliviar mentes distraídas y no adiestradas, ansiosas por calmar de vez en cuando su brama, pero sin firmes y dignos deseos de acabar con el sufrimiento humano. Mucho menos se podría mercadear con el sagrado silencio, el depósito común de todas las sabias y profundas tradiciones espirituales de este planeta, las cuales desde una observación paciente y meticulosa, nos han enseñado, sesudamente, desde hace siglos, a contemplar (-examinar, observar-), la naturaleza cambiante de esta «mente que creemos ser».

     Sobre el interés en la neurociencia predominan actualmente grandes estudios de reconocidos científicos, los cuales deben ser leídos y asimilados con seriedad, pues un camino interior debe ir de la mano de la ciencia. Por eso la filósofa francesa Simone Weil en su libro La sombra y la gracia sostiene y exige que no deben existir vacilaciones en las ciencias espirituales, ni ninguna vaga aproximación. Pues el Misterio, -y a la vez este misterio que somos-, exige una precisión aún mayor que la exactitud de las ciencias matemáticas[3].

     Al reconocido neurólogo de Cambridge Ramachandran Vilayanur, en su libro The Emerging Mind (2003), no deja de sorprenderle el hecho que toda la riqueza psíquica de nuestra mente, todas las sensaciones, las emociones, los pensamientos, las ambiciones, los sentimientos amorosos y religiosos, e incluso este sí mismo que creemos ser, pareciera ser el fruto únicamente de la actividad de aquellas células gelatinosas al interno del cráneo. Tal sorpresa se justifica teniendo en cuenta que se ha calculado que el número de posibles permutaciones y combinaciones de esa actividad cerebral supere el número de partículas elementales del universo conocido. Y hoy sabemos que nuestra galaxia es sólo una más del total de galaxias del universo observable, que quizá ascienda a 400.000 millones[4].

     La mente según el profesor y científico canadiense Steven Pinker «es un sistema de órganos de computación diseñado por selección natural para resolver los problemas con que se enfrentaban nuestros antepasados evolutivos en su estilo de vida cazador-recolector»[5]. Sin embargo, en su mismo libro How the mind works, Steven Pinker afirma que no comprendemos aún cómo funciona la mente, no tan certeramente, quizá, como entendemos nuestro cuerpo, y no tan suficientemente como para designar la cura de la infelicidad.

     Ajahn Chah, en otra conferencia titulada Leyendo la mente natural[6], si bien no responde con la precisión de la ciencia moderna a la pregunta sobre el funcionamiento de esta «mente que creemos ser», si nos expone, cómo él desde su tradición, se ha relacionado con el fenómeno de ser consciente de ser sentiente, es decir de ser mente. Para su tradición, hay un estudio de la mente que lleva a la sabiduría, o a la felicidad entendida como un «estado de sabiduría», a diferencia de los serios y agudos estudios científicos cuyo objetivo pareciera estar muy lejos de la naturaleza misma de la mente. Pues para la neurociencia contemplativa dicha naturaleza profunda es la sabiduría de estar y ser, aquí y ahora, desde la paz.

     El tipo de compresión que viene de observar la mente con sabiduría lleva a capitular, a rendirse, a dejar ir. Hasta que no hay una capitulación total, perseveramos, persistimos en nuestra reflexión, en nuestros psicologismos, en nuestros modos de ver y comprender erróneamente la realidad, y a la vez comprendernos erróneamente a nosotros mismos. En la práctica del silencio no somos indiferentes ante el surgimiento de deseos, ira o disgusto en nuestra mente. No los ignoramos, sino más bien los tomamos y los investigamos para ver cómo surgieron y de dónde vienen. Si este tipo de estados de ánimo están ya en nuestra mente, entonces los contemplamos y vemos cómo funcionan en nuestra contra. Los vemos con toda claridad, y entendemos las dificultades que nos causamos a nosotros mismos al creerles y subordinarnos a ellos. Este tipo de entendimiento se encuentra en la naturaleza misma de la mente. No lo van a encontrar en ninguna otra parte.

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La imagen dentro de la esfera es de Chad Knight, un artista estadounidense, pero el diseño del blog y de todas las imágenes es de Daniel Ríos Mujica.

[1] Mithen Steven, The prehistory of the Mind. A search for the origins of art, religion and science, Phoenix Paperbacks, London 1998, p. 1.

[2] Ramachandran, Vilayanur, Che cosa sappiamo della mente, Mondadori, Milano 2004, p. 9.

[3] Salmann, Elmar, Scienza e spiritualità. Afinità elletive, EDB, Bologna 2009, p. 15.

[4] Krauss Lawrence, Un universo de la nada, 2015, p. 19.

[5] Pinker S., How the mind works, Penguin Books, England 1997, Prefacio X.

[6] Cf. https://budismoteravada.wordpress.com/2014/10/04/platica-leyendo-la-mente-natural-ajahn-chah/

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LA SABIDURÍA DEL SILENCIO ANTE LA «VULNERABILIDAD DE LA NATURALEZA HUMANA»

Esfera - Jaula de Cristal 2

Divagaciones sobre una «posibilidad sabia de la existencia humana» frente a la «cultura de la barbarie», desde la «práctica del silencio», la fenomenología y la neurociencia contemplativa.

silenciotransformante@gmail.com

Fenomenología de la Espiritualidad

 teandrico.worpress.com

PROGRAMA

PRELUDIO

EL ACERTIJO DE LA ESPECIE HUMANA

PRIMERA PARTE

NEUROFILOSOFÍA DE LA CONSCIENCIA: UN «MISTERIO SILENCIOSO»

«La actividad de la consciencia»

«¿Sabemos lo que somos?».

El hemisferio izquierdo: «la sensación de un yo unificador».

¿Es realmente real la realidad?

-momento de Praktiké de 20 minutos-.

INTERLUDIO

«DESDE QUE HUBO SENTIMIENTOS»

SEGUNDA PARTE

LA «CULTURA DE LA BARBARIE»:

El «acoso de las fantasías» y la «negación del pathos de la vida».

«La sociedad de la indignación».

«Nuestra actitud ante el mundo».

La «práctica de la barbarie» versus la «práctica de la sabiduría».

-momento de Praktiké de 20 minutos-.

TERCERA PARTE

«LA SABIDURÍA DE UN FUTURO SIN ILUSIONES»:

«El saber originario de la vida».

«La sabiduría no es una utopía».

Aprender a ver: «el conocimiento contemplativo de sí mismo».

«El silencio como continuo desafío».

-momento de Praktiké de 20 minutos-.

 

«VEN, CONTEMPLA ESTE MUNDO DESDE LA MIRADA DE LOS SABIOS»

silueta

Reflexiones sobre el Dhammapada

‘Traducción libre del italiano’, y comentarios por Leandro Posadas.

25.04.17

Estudiar el mundo

http://santacittarama.altervista.org/

Ven, contempla este mundo.

Míralo: es como una carroza adornada para una fiesta.

Mira como los necios (stolti) son secuestrados (rapiti)

por sus propias ideas,

mientras el sabio no alimenta el apego.

Dhammapada 171.

     Es propiamente el mundo en el que vivimos nuestro campo de estudio espiritual. Podemos aprender de todo, pero probablemente hay ocasiones en las cuales preferimos mirar a otro lado. Tomar tiempo para recargarse y renovarse es ciertamente de ayuda como enseñan los Maestros, pero en este caso, el Dhammapada nos está indicando a observar directamente el mundo, no simplemente a mirarlo desde un punto de vista y condenarlo, sino a estudiarlo; a reflexionar; a notar dónde, cuándo, y cómo somos engañados por su apariencia. Un objeto encantador como una carroza festiva puede embrujarnos, si no somos sabios. Al mismo tiempo los objetos extremadamente desagradables pueden también mentirnos. Pero, proyectar amor u odio sobre un objeto es algo extra que hacemos, y no estamos obligados a añadir nada más. Como los Maestros dicen: ‘que en el ver haya sólo el ver, sin añadir ni quitar nada’.

Con amor compasivo (Metta),

Ajahn Munindo.

     Y quien traduce, añade: darse la oportunidad de estudiar el mundo: nuestras relaciones, nuestras emociones, nuestras necesidades, nuestro país, nuestras alegrías y tristezas desde la sabiduría es una gran aventura. Estudiar nuestro cuerpo, nuestra mente, la forma en la cual nos presentamos ante los otros y ante nosotros mismos es una gran aventura: la aventura de contemplar cada cosa desde una mente serena y ecuánime. ¿Cómo mirar nuestra crisis, nuestras propias crisis desde la sabiduría? ‘Ver simplemente desde el ver, sin añadir nada más’. Para aquellos que no estén de acuerdo, les diría: simplemente darse la oportunidad, a ver qué surge. Tal vez descubramos que esta crisis es una gran maestra sobre la forma en la que nos relacionamos con las cosas, con las demás personas, con los alimentos, con el dinero, con los objetos, con la gente que consideramos diferente y que no piensa como nosotros. El mundo, nuestro cuerpo/mente, son definitivamente nuestro campo de estudio y práctica espiritual.

RECIBIR CON SABIDURÍA LA EXPERIENCIA DE SER ‘SER HUMANO’

desarme-del-yo

REFLEXIONES SOBRE EL DHAMMAPADA

‘Traducción libre’ del Italiano por Leandro Posadas

 AJAHN MUNINDO

 25.05.2017.

Libres del miedo

Perderse en el placer

produce sufrimiento;

perderse en el placer

genera miedo.

Manteniéndose libre en la experiencia del placer

el sufrimiento cesa,

¿Cómo podría existir el miedo?

Dhammapada 214.

¿Es posible convivir verdaderamente con toda la satisfacción y el dolor de la vida, y al mismo tiempo permanecer libres del sufrimiento? Claramente, nuestra confianza en la transformación de los Grandes Maestros significa que nosotros creemos que la libertad del sufrimiento es posible. Tal confianza es un eficaz incentivo y contribuye a formar la base sobre la que construimos nuestra práctica espiritual.

Y desde la perspectiva de la ‘práctica de la atención sabia y plena de las cosas tal cual son, aquí y ahora’, no nos interesa solamente aquello que experimentamos, sino además cómo aprehendemos todas nuestras experiencias. Como consecuencia de la inconsciencia (inconsapevolezza), fácilmente nos perdemos en las experiencias: aquellas dichosas; aquellas absolutamente intolerables y todas aquellas que están en el medio de ambas. Pero cuando la atención plena (consapevolezza) está bien cultivada existe la posibilidad de recibir cada experiencia sin perderse, sin obstaculizar la libertad.

Con amor compasivo,

Bhikkhu Munindo.

«HACIA UNA ESPIRITUALIDAD QUE TRANSFORMA»

taller-esfera

«HACIA UNA ESPIRITUALIDAD QUE TRANSFORMA»

Aproximación desde la práctica del silencio al cuerpo humano como ‘anclaje’ de una espiritualidad contemplativa.

silenciotransformante@gmail.com

 

PROGRAMA

PRIMERA PARTE

«Lo que la ciencia no sabe».

Más allá de nuestros «automatismos egoicos»

-Momento de Praktiké de 20 minutos-.

¿El por qué de una espiritualidad contemplativa transformante?

El silencio como respuesta neurocientífica al fenómeno humano.

-Momento de Praktiké de 20 minutos-.

SEGUNDA PARTE

 ¿Cuál es nuestra verdadera casa?

Consciencia plena.

Comprensión clara.

-Momento de Praktiké de 20 minutos-.

El cuerpo como refugio del «dejar ir desde el silencio».

Las emociones y la verdadera naturaleza de la realidad.

-Momento de Praktiké de 20 minutos-.

 TERCERA PARTE

 «Sentarse sin esperar nada a cambio».

El progreso en la ‘ecuanimidad interior’ y la ‘consciencia plena’

La actitud justa de la consciencia.

Praktiké y vida cotidiana

-Momento de Praktiké de 20 minutos-.