SÁBADO 15 DE OCTUBRE DE 2016: EL «SILENCIO TRANSFORMANTE» COMO CAMINO DE TRANSFORMACIÓN Y «SANACIÓN INTERIOR»

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EL «SILENCIO TRANSFORMANTE» COMO CAMINO DE TRANSFORMACIÓN Y «SANACIÓN INTERIOR». LA PRÁCTICA ESPIRITUAL DE LOS PADRES DEL DESIERTO CRISTIANO Y LAS ENSEÑANZAS DE LOS MAESTROS ORIENTALES SE UNEN PARA OFRECER UNA PRÁCTICA ESPIRITUAL DESDE LA SABIDURÍA DE LA OBSERVACIÓN ECUÁNIME DE LOS PENSAMIENTOS Y EMOCIONES.

DIRIGIDO POR: Leandro Posadas, monje benedictino.

LUGAR: ABADÍA BENEDICTINA SAN JOSÉ, GÜIGÜE.

FECHA: SÁBADO 15 DE OCTUBRE DE 2016.

HORA: 8:30 a.m., a 2:30 p.m. (Se agradece puntualidad).

TRAER REFECCIÓN O ALMUERZO.

PARA MAYOR INFORMACIÓN Y PARA CONFIRMAR SU PARTICIPACIÓN LLAMAR AL 0426-644.97.88.

O ESCRÍBANOS A: silenciotransformante@gmail.com

EL TALLER CONSTA DE TRES CONFERENCIAS DE 45 MINUTOS Y TRES MOMENTOS DE PRAKTIKÉ DE 20 MINUTOS.

NOTA PARA LOS QUE YA ASISTIERON AL TALLER ANTERIOR DEL 17 DE SEPTIEMBRE: SI CONOCEN PERSONAS QUE ESTÉN INTERESADAS EN EL TEMA A TRATAR Y EN LA PRÁCTICA DEL SILENCIO NO DUDEN POR FAVOR EN COMPARTIR CON ELLAS ESTA INFORMACIÓN.

PROGRAMA:

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LAS CARACTERÍSTICAS DE LA MENTE HUMANA DESDE LA MILENARIA TRADICIÓN BUDISTA

mente rompecabezasTOMADO DEL SITIO:

https://dhammamagga.wordpress.com/

Poco sabemos acerca de la “naturaleza” de la mente. A la mente sólo la podemos conocer a través de su “funcionamiento”. El Budismo, como lo indica el Dalai Lama “no es una religión sino una ciencia de la mente humana”. Ninguna forma religiosa se ha acercado tanto a la esencia de la mente como el Budismo. Debemos abrirnos a dichas antiguas tradiciones, y conocer lo que ellas a través de su experiencia directa han vislumbrado sobre el origen de la mente humana.

Las características de la mente como marco de referencia se pueden dividir en tres tipos: características mentales internas, características mentales externas y características mentales en sí mismas.

A. Las características mentales pueden ser buenas o malas, pero aquí trataremos solo con los cinco impedimentos (nivarana) que son malos. Los cuales los podemos ir reconociendo a lo largo de nuestra práctica diaria de meditación o de oración mental:

1. Kama-chanda: deseo relativo a los sentidos.

2. Byapada: mala voluntad, malevolencia.

3. Thina-middha: pereza y sopor.

4. Uddhacca-kukkucca: inquietud y ansiedad.

5. Vicikiccha: incertidumbre.

Estos cinco Impedimentos pueden ser fenómenos internos o externos. Por ejemplo:

1. La mente genera deseo, pero todavía no ha llegado a fijar sus deseos en ningún objeto en particular. 2. La mente genera una sensación de irritación y descontento, pero sin fijarla todavía en ningún objeto en particular. 3. Un estado de sopor surge en la mente, sin fijarlo todavía en un objeto en particular. 4. La mente está inquieta, ansiosa y perturbada por sí misma, sin fijarse todavía en ningún objeto en particular. 5. La mente está dubitativa e insegura –incapaz de pensar detenidamente nada– pero sin fijarse en ningún objeto en particular. Es sencillamente así por sí misma.

Si estos cinco impedimentos son débiles todavía y no han desembocado en verse envueltos con ningún objeto externo, se llaman “características mentales internas”.

B. Las características mentales externas vienen simplemente del interior:

1. Una vez que la mente ha generado una sensación de deseo, fluye y se fija en algún tipo de objeto externo como imágenes, sonidos, olores, sabores, etc. 2. Una vez que la mente ha generado una sensación de irritación, fluye y se fija en una imagen, un sonido, un olor, un sabor, etc., y luego le disgusta su objeto, queriendo que este sea destruido. 3. La mente, ya en un estado de sopor, fluye y se fija en un objeto externo. Una vez que se ha fijado en el objeto, se vuelve entonces incluso más aletargada. 4. La mente, ya inquieta, fluye y se fija en algún tipo de objeto externo como imágenes, sonidos, olores, sabores, etc. 5. Un estado mental de incertidumbre surge en la mente, y la mente deja que este fluya y se fije en algún tipo de objeto externo como imágenes, etc.

Por consiguiente estas son llamadas características mentales externas. Cuando algún tipo de característica surge en primer lugar en la mente, se llama característica interna. Cuando brota, se vuelve fuerte y fluye hacia un objeto externo es llamada característica externa.

C. Características mentales en sí mismas: Esto significa centrarse en alguno de estos Impedimentos – ya que los cinco Impedimentos no pueden aparecer en el mismo instante mental. Puedes entonces elegir cualquier Impedimento y centrarte en él y examinarlo. Por ejemplo, suponte que el deseo relativo a los sentidos ha aparecido: Mantén tu estado de alerta colocado firmemente en el corazón, y usa tu capacidad de observación para mantener la mente en el fenómeno. No vaciles, y no dejes que ninguna expectativa ni deseo surja. Mantén tu mente firmemente en un sitio. No metas otros objetos que interfieran. No centres tu capacidad de investigación en otra cosa que no sea la característica que está apareciendo en el presente. Mientras no hayas logrado un entendimiento intuitivo claro y real sobre ella, no desistas en tu esfuerzo. Cuando puedes hacer esto, estás desarrollando las características mentales en sí mismas como marco de referencia.

Las características mencionadas anteriormente son todas características torpes o inhábiles (akusala dhamma). Actúan como obstáculos para cosas como jhana, el entendimiento intuitivo liberador y lo trascendente. De este modo, si quieres conseguir liberarte de ellas, debes primero centrar la mente solidamente en concentración. Para poder centrar firmemente la mente, tienes que desarrollar las siguientes tres características dentro de ti –

(1) Sampajañña: Estado de alerta. Ten esto siempre firmemente establecido.

(2) Sati: Atención. Mantén la mente firmemente establecida en cualquier característica que haya surgido dentro de ella. Vigila la característica para mantenerla en la mente; vigila la mente para asegurarte de que no pierde su objetivo y se va por ahí deslizándose hacia otros objetos. Una vez que has visto que la mente y su objeto se han acomodado uno al otro, usa:

(3) Atappa – La capacidad de investigación focalizada – para llegar a la realidad de la característica. Si no has alcanzado un entendimiento intuitivo claro y real, no relajes tus esfuerzos. Sigue centrándote e investigando hasta que tu capacidad de discernimiento esté concentrada y sea fuerte, y llegarás a saber que las características mentales – ya sean internas, externas o en sí mismas – simplemente surgen, declinan y se desintegran. No hay nada de valor duradero en ellas, porque son todas sankhata dhamma –fenómenos condicionados; y cualquier cosa que sea condicionada cae dentro de las verdades de aniccata– inconsistencia; dukkhata – estrés, i.e., es difícil de soportar; y anattata: no es tú, tuyo o de ningún otro. Cambia simplemente en consonancia con las condiciones naturales. Nadie con algo de discernimiento real se aferra a estas características como él mismo o como algo de valor duradero, porque esa gente ha visto que estas cosas son como ruedas o engranajes: cualquiera que se aferre a ellas será atropellado o machacado.

Así que si aspiras a la felicidad genuina ofrecida por las enseñanzas del Buddha, deberías tomar las tres cualidades mencionadas arriba y hacer de ellas aspectos permanentes de tu corazón –y llegarás a ver claramente la característica libre de elaboraciones, llamada lo Incondicionado (asankhata dhamma), el Dhamma genuino. No creado, no causado, simplemente es, por su propia naturaleza. No va en círculos, surgiendo y cesando. Lo Incondicionado es una parte de la naturaleza absolutamente ordinaria, aunque nadie en el mundo puede conocerla excepto aquellos que han desarrollado la virtud, la concentración y el discernimiento. Así que si quieres con sinceridad ir mas allá del sufrimiento y el estrés, deberías trabajar en hacer surgir el entendimiento intuitivo claro y real por medio de tu propio esfuerzo. Cuando puedes mantener tu estado de alerta constantemente en su sitio, podrás conocer la naturaleza de la mente. Tu capacidad de observación y de investigación focalizada tendrán que estar constantemente en su lugar interno para que no seas confundido por los objetos y preocupaciones de la mente.

La mayoría de nosotros, normalmente, no tenemos un sentido claro de nuestra propia naturaleza, y por ello no podemos ver claramente los pensamientos y los impulsos que surgen dentro de nosotros. Como resultado, vamos aferrándonos a sus objetos, dando origen a la rueda del renacimiento (vatta-samsara), girando una y otra vez sin fin.

Aquí me referiré a la rueda interna: No conocer la naturaleza primordial de la mente es el ciclo de las corrupciones (kilesa vatta), o desconocimiento (inconsciencia), que es el principio del ciclo. Esto da lugar al acto de la fabricación mental o síntesis, que es el ciclo de la intención y la acción (kamma vatta). Esto a su vez nos lleva a experimentar los objetos mentales y las preocupaciones, que es el ciclo de retribución (vipaka vatta). De esta forma hay tres partes del ciclo.

Estas tres partes del ciclo pueden ser ilustradas como sigue: El desconocimiento es el eje de la rueda. Las fabricaciones mentales son los radios; y las preocupaciones mentales, la llanta. Los órganos sensoriales forman el yugo y el arnés, los objetos sensoriales son el buey, y el conductor es el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. Ahora carga tus cosas –tus corrupciones– y con un golpe de látigo, estás en marcha: El buey te arrastrará por ahí, guiándote arriba y abajo de la montaña, hasta que al final te estrellas y quedas hecho añicos, i.e., la muerte.

Por esta razón, debemos hacer que nuestra atención penetre en la naturaleza de la mente en el centro del eje, el cual no gira con la rueda y del cual se dice que es “des-rodado” (vivatta). Cualquiera que pueda hacer esto encontrará que el camino es repentino y corto, no lento. Por ejemplo, en los tiempos antiguos, los monjes y discípulos laicos podían alcanzar el Despertar incluso mientras estaban sentados escuchando un sermón, mientras iban por limosna, o mientras contemplaban un cadáver. De esto podemos deducir que después de haberse imbuido ellos mismos de las cualidades mencionadas antes, centraban su investigación en ese punto en particular y alcanzaban un entendimiento intuitivo claro y real en ese preciso instante, sin tener que llegar ni salir, atrás o adelante. Eran capaces de dejar ir de forma natural, sin “dentro” ni “fuera”, sin “venir” ni “ir”.

Aquellos que investigan verán la verdad. Alguna gente cree que tendrá que abandonar todas las preocupaciones mentales antes de que puedan entrenar la mente, pero la realidad del asunto es que la mente normalmente es engañada justo ahí –en sus preocupaciones– y el punto donde tú eres engañado es el punto donde tienes que investigar. Si no resuelves el problema justo donde eres engañado, no creas que puedes dejarlo ir escapando. Incluso si escapas, acabarás regresando y cayendo en las mismas viejas preocupaciones una vez más.

La gente con discernimiento, sin embargo, ya sea que trate con lo que está dentro o fuera, puede hacer surgir la virtud, la concentración, el discernimiento y la liberación en todo contexto. No perciben que lo interior es bueno y lo exterior es malo; que lo interior es malo y lo exterior es bueno; o que lo interior es refinado y lo exterior es burdo. Este tipo de opiniones nunca le suceden a la gente con discernimiento. El discernimiento tiene que ser conocimiento abarcador, o conocer en todas direcciones antes de que pueda ser llamado discernimiento plenamente desarrollado. Conocer en todas direcciones significa conocer lo interno primero y luego lo externo. El conocimiento abarcador significa conocer lo externo primero, y luego traer la atención completamente hacia dentro. Esto es por lo que es llamada gente con discernimiento: Pueden traer lo externo dentro; lo que es burdo puede refinarse; el pasado y futuro, ellos pueden traerlos al presente, porque han unido las partes del Camino en igual proporción –atención, estado de alerta e investigación focalizada– cada una realizando sus tareas, formando el camino que lleva más allá de todo sufrimiento y estrés.

Aquellos que pueden hacer esto podrán alcanzar la verdad en cualquier postura. Todo lo que les aparece será la naturaleza del estrés (sabhava-dukkha) y la naturaleza de las cosas en sí mismas (sabhava-dhamma). Ver las cosas de esta forma es llamado “yathabhuta-ñana” –ver las cosas como son realmente.

Fuente: Ajahn Lee – Frames of Reference Traducido del tailandés al inglés por Thanissaro Bhikkhu Access to Insight, 1 de febrero 2010 Libre distribución siempre que sea sin alterar el contenido, de forma gratuita y citando las fuentes. dhammammagga.org 2010

LA «LECTIO DIVINA»O LECTURA ORANTE DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS CRISTIANAS COMO PRÁCTICA EFICAZ PARA LA TRANSFORMACIÓN DEL CORAZÓN HUMANO 2ª PARTE

BibliaEn la antigua tradición espiritual cristiana, que tiene sus fuentes en la Sagrada Escritura y en el monacato más antiguo, la Lectio divina representa una de las condiciones prioritarias y esenciales de la vida espiritual cristiana. El santo Abad, Benito de Nursia (480), en el capítulo 48 de su Regla (RB) invita a sus monjes a huir de la ociosidad, que es enemiga del alma, y les plantea el trabajo manual y la lectura divina (ora et labora).

San Romualdo, fundador de los monjes Camaldulences, indica como condición prioritaria de la vida monástica el estar sentados en la celda.Esta actitud no debe ser entendida como simple pasividad del alma, sino como una de las actividades espirituales más importantes del monje: como custodia de la tranquilidad, del silencio, como oración de los salmos, como lectio divina y como compunción del corazón.

San Pedro Damián, continuador de la reforma de S. Romualdo, en su obra ‘El camino hacia la luz’, propone la celda del monje (Cf. Mt 6, 5-6: oración personal; Dn 6, 11), como espacio propicio para el conocimiento de Dios: ‘En ella Dios es todo aquello que se aprende … Oh celda, maravillosa, oficina del ejercicio espiritual donde el alma humana renueva en sí la imagen de su Creador; Oh celda, verdadero hábitat del espíritu, que haces humildes a los soberbios, sobrios a los golosos, píos a los crueles, mansos a los iracundos, y amantes de la verdadera caridad a los odiosos; Tú pones freno a la lengua ociosa …Tú eres el alimento de los ayunos y de las vigilias; tú custodias la paciencia; tú eres maestra de la más pura simplicidad; tú ayudas al monje a ser límpido, equilibrado y coherente consigo mismo y su llamado’.

Termina diciendo S. Pedro Damián que la celda del monje (Mt 6, 5-6) es el lugar en el cual se aprende a amar a Dios a través del conocimiento amante de su Palabra: ‘Solamente aquellos que te conocen te aman … aquellos que no saben estas cosas no pueden conocerte’.

orar-manos-cogidas-bibliaTomando las anteriores citaciones de estos grandes escritores espirituales de la Tradición Monástica Occidental, podemos actualizar y contextualizar sus consejos para cada uno de nosotros que debemos vivir y laborar en el mundo. Las Sagradas Escrituras Cristianas (la Biblia), son un tesoro sagrado que la historia, divina y humana, nos ha legado para ayudarnos en nuestro camino hacia la emancipación interior. Si emprendemos el camino de la escucha atenta a dicha Palabra; estudiada y rumiada desde serias y profundas investigaciones, y desde el silencio interior transformante, comenzaremos a caminar por la vía de la paz, de la justicia, de la bondad, que tales textos antiguos nos indican.

No hace falta ser monje o ermitaño para comenzar la práctica de la ‘Lectio Divina’, basta tener la disciplina y el deseo sincero  de ser fiel a dicha práctica.

LA «LECTIO DIVINA» O LECTURA ORANTE DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS CRISTIANAS COMO PRÁCTICA EFICAZ PARA LA TRANSFORMACIÓN DEL CORAZÓN HUMANO 1ª PARTE

Lectio1La expresión «Lectio Divina» en el lenguaje actual es casi intraducible, pues no consiste en una simple lectura ni tampoco en una especie de estudio académico de la Biblia o Sagradas Escrituras Cristianas. Según el monje italiano M. Magrassi el término más cercano sería «meditación», pero debemos tomar en cuenta que dicho término comprende, además de los antiquísimos métodos orientales, también a los métodos relativamente recientes de oración cristiana. Es recomendable conservar la expresión latina: lectio divina, pues engloba en sí misma los diferentes movimientos y “pasos” que la práctica de la lectio misma requiere.

Teniendo en cuenta las anteriores aclaraciones, el especialista en el tema, L. Bouyer, ha definido la lectio divina como «una lectura personal de la palabra de Dios, mediante la cual nos esforzamos por asimilar su substancia; una lectura que se hace en la fe, en espíritu de oración creyente en la presencia actual de Dios que nos habla en el texto sagrado, mientras nos esforzamos por estar nosotros mismos presentes, en espíritu de obediencia y de completa entrega tanto a las promesas como a las exigencias divinas»[1].

lectioMagrassi presenta algunas de las características más notables de la lectio divina: (LD): a) es una lectura preparada por la ascesis: es necesario que la lectura se sitúe en un clima orante, para ello es necesario un cierto compromiso ascético que ayude a desembocar al atento o solícito lector en la puritas cordis (pureza de corazón) o ausencia de afectos confusos hacia las criaturas que distraigan del eficiente deseo de entrar y estar ante la presencia divina. Dicha práctica requiere igualmente un sosegado esfuerzo de recogimiento a través de un clima de silencio y de calma interior que haga confluir en la escucha al lector orante y contemplante; b) es una lectura dialógica: arraigada en la convicción de que “Dios ahora me está hablando por medio de su Palabra”, de ese modo Dios se nos hace presente como “persona”: el Yo divino me sitúa como interlocutor suyo; me dirige su Palabra sagrada y yo puedo y debo responderle. El diálogo se articula en varios momentos fundamentales: 1) Lectio; 2) Meditatio; 3) Oratio; 4) Contemplatio. Una antigua frase condensa los diferentes movimientos o momentos de la práctica de la lectio divina: Buscad leyendo; hallaréis meditando; llamad orando y os abrirán contemplando.

[1] Magrassi, E., “Lectio divina” en Diccionario de espiritualidad, tomo II, ed. Ancilli Ernanno, Herder, Barcelona, España 1983, pp. 468-471.

LUDWIG WITTGENSTEIN, KEN WILBER, Y LA BÚSQUEDA DE UNA «ESPIRITUALIDAD EFICAZ» 2ª PARTE: LA CONSCIENCIA HUMANA Y LA EXPERIENCIA ESPIRITUAL

gran_ken-wilberPara el pensador y escritor norteamericano Ken Wilber, el mayor logro de la física del siglo XX, más allá de la teoría de la relatividad y la fusión de espacio y tiempo que ella comporta, o de la teoría cuántica con su aparente negación de las leyes de la causalidad, o la disección del átomo, y el consiguiente descubrimiento de que las cosas no son como parecen, es el reconocimiento generalizado de que todavía no estamos en contacto con la «realidad última». Así nos los reseña Eddington: «Hemos tenido ocasión de aprender que la exploración del mundo exterior con los métodos de la ciencia física no nos lleva a encontrarnos con la realidad concreta, sino con un mundo de sombras y símbolos (matemáticos), por debajo de los cuales aquellos métodos no resultan ya adecuados para seguir penetrando». James Jeans, al respecto, afirma: «Nunca podemos comprender lo que sucede, sino que debemos limitarnos a describir las pautas de comportamiento en términos matemáticos; no podemos aspirar a otra cosa». El mismo Wittgenstein en el Tractatus 6.52, señala, que incluso si todas las cuestiones científicas fueran contestadas, lo que él llama «los problemas de la vida» ni siquiera serían rozados. Pues «lo místico», según Wittgenstein, no es explicable por su misma naturaleza, que no pertenece al orden de las explicaciones, sino de los «hechos» que trascienden las explicaciones mismas.

Cuando el físico observa la realidad cuántica o relativa, no contempla las «cosas en sí mismas, sino una serie de ecuaciones diferenciales sumamente abstractas, esto es, no la «realidad en cuanto tal», sino los símbolos matemáticos de la realidad.

Para Eddington es evidente que los métodos de la física no pueden ir más allá del lenguaje simbólico, es decir del lenguaje matemático, y atreverse a ir más allá de la física misma es apuntar a la meta-física.

Para el mismo Eddington, quien ayudó a clarificar la teoría de la relatividad, realizó aportaciones matemáticas al respecto, e investigó acerca de la evolución y constitución de las estrellas, debemos volver a la «consciencia humana» como punto de partida, al único centro donde podríamos encontrar algo más y llegarlo a conocer. «Ahí (en el inmediato interior de la consciencia), nos encontramos con otros movimientos y otras revelaciones distintas de las que nos llegan condicionadas a través del mundo de los símbolos».

circulo zenEse «volver a la consciencia humana», tanto para Eddington, Schrödinger, Wilber y las tradiciones místicas orientales y occidentales, no es una simple sentencia ética, moral, religiosa o dogmática, sino la posibilidad tangible y demostrable de «entrenar la mente humana», a través de la meditación y la contemplación, para captar los dominios del «Espíritu/espíritu». Pues en la «experiencia mística», a diferencia del campo y método de la física, «se aprehende directa e inmediatamente la Realidad, es decir sin ningún tipo de mediación, ni de elaboración simbólica, conceptualización o abstracción alguna. El sujeto y el objeto se unifican en un acto fuera del tiempo y del espacio, que trasciende todas las formas posibles de mediación.

Todos los místicos hablan universalmente de contactar la realidad en su mismidad, en su entidad, en su taleidad, sin ninguna clase de intermediarios, más allá de las palabras, los símbolos, los nombres o las imágenes». (Pensemos al respecto en el Zazen, en el capítulo 6 del Bhagavad-Gita, Dionisio Areopagita, el Hesicasmo, Evagrio Póntico, Maestro Eckhart, Juan de la Cruz, Teresa de Ávila, el Advaita-vedanta, los místicos sufíes, etc. Cada uno de los anteriores tratado en mayor o menor medida en nuestro blog).

Nuestra esperanza al dar a conocer el tema de la espiritualidad, de la meditación, de la contemplación, de la oración de quietud u oración contemplativa, y otras formas de centrar, aquietar y conocer el modo como funciona nuestra mente, no forma parte de la frívola pretensión contemporánea de «wellness», es decir, del insubstancial deseo de salud física y estética para simplemente «sentirnos bien», satisfacer un capricho más, y seguir con nuestras vanas y triviales formas de vida. Por el contrario, nuestro prudente y sincero deseo nace del profundo convencimiento de la capacidad que poseemos los seres humanos para trascender nuestra, -muchas veces-, forma habitual e «ilusoria» de ver y vivir nuestra existencia. Las tradiciones espirituales más antiguas y profundas lo certifican, y cientos de personas en todo el mundo tratan de vivir una «forma nueva de vida», apartados del engaño del «sistema mundial» actual, representado por cientos de instituciones económicas, religiosas, sociales, etc., que no desean que el ser humano piense por sí mismo y se dé cuenta que su finalidad es la «emancipación», la cual trasciende los convencionalismos culturales, sociales, religiosos, psicológicos, geográficos, impuestos en gran parte por la «civilización» occidental, ávida de capital, egocentrismo, límites, categorías, concepciones, dogmatismos, etc. Para tratar de dar respuesta a tan digno y delicado deseo nuestro blog trata, en la medida de sus límites y posibilidades, de ser lo más serio, veraz, y científico posible en sus publicaciones.

En el párrafo anterior de modo intencionalmente erróneo inscribí la frase «forma nueva de vida» para referirme al estilo de vida que cientos de personas en el planeta tratan de vivir. Realmente, esa «forma nueva de vida» ya había sido expuesta miles de años antes en un texto espiritual de suma importancia para la mística oriental, como es el «Bhagavad-Gita». Un texto amado y reverenciado por personajes como M. Gandhi, R.W Emerson, A. Einstein, y muchos otros. En el capítulo 13, 8-12, se describe dicho ‘modo de vida’ de la siguiente forma: «La humildad, la carencia de orgullo, la no-violencia, la tolerancia, la sencillez, el acercarse a sabios y fidedignos maestros espirituales, la constancia, el auto-control, la renuncia a los objetos de los sentidos, la ausencia de ego falso, el desprendimiento, la estabilidad mental ante los eventos placenteros y/o desagradables…, el recurrir a la armonía de lugares solitarios, el desapego a la «masa» general de personas, la aceptación de la importancia de la búsqueda espiritual y filosófica de la Verdad. Yo declaro, (dice Krishna) que todo lo anterior es «conocimiento» y lo que es contrario a esto es ignorancia».

Ken Wilber, en su obra «A Theory of Everything» (Una Teoría del Todo) menciona los estudios de Clare Graves, enfocados en el desarrollo de la consciencia humana a través de su teoría de la «Spiral Dynamics», la cual considera que el perfeccionamiento de la consciencia humana procede a través de ocho estadios generales que abarcan las diversas actividades de los seres humanos. Estadios no concebidos como niveles rígidos, sino como redes y combinaciones, olas fluidas, asimétricas y complejas. Don Beck y Christopher Cowan, quienes perfeccionaron la «Spiral Dynamics» de C. Graves, y participaron en los diálogos que contribuyeron a acabar con el Appartheid en Sudáfrica han estructurado los distintas olas de la existencia en diversos colores. Al «estilo de vida» que hemos mencionado más arriba correspondería el nivel seis, verde, considerado como «El yo sensible», el cual está centrado en la comunidad, en la relación entre los seres humanos, en las redes y en la sensibilidad ecológica. «El espíritu humano debe ser liberado de la codicia, del dogma y de la división; el respeto y la atención a los demás reemplaza a la fría razón; respeto y cuidado por la tierra (Gaia) y la vida. Establece vínculos y uniones laterales y es contrario a las Jerarquías. Yo permeable y relacional centrado en redes. Énfasis en el diálogo y las relaciones. Fundamento de las comunidades de valor (agrupaciones libremente elegidas basadas en sentimientos compartidos). Presta atención a la espiritualidad, la armonía y el enriquecimiento del potencial humano. Fuertemente igualitario, antijerárquico, centrado en valores plurales, en la construcción social de la realidad, en la diversidad, el multiculturalismo y la relativización de los valores; una visión del mundo a la que habitualmente se conoce con el nombre de relativismo pluralista. Subjetivo y centrado en el pensamiento no lineal; fomenta la cordialidad, la sensibilidad, el respeto y el cuidado por la Tierra y por todos sus habitantes».

Dicho estadio de la consciencia se halla presente en la ecología profunda, en el postmodernismo, el idealismo holandés, el counseling de Karl Rogers, el cuidado por la salud canadiense, la psicología humanista, la teología de la liberación, el Consejo Mundial de las Iglesias, Greenpeace, los derechos de los animales, el ecofeminismo, el postcolonialismo, los autores Foucault y Derrida, lo políticamente correcto, los movimientos en pro de la diversidad, los derechos humanos y la eco-psicología.

Dicho nivel estadísticamente abarca un 10% de la población y 15% del poder en el planeta.