TALLER 25 DE FEBRERO DE 2017: «APROXIMACIÓN A UNA ESPIRITUALIDAD CRISTIANA DEL AQUÍ Y EL AHORA»

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«APROXIMACIÓN A UNA ESPIRITUALIDAD CRISTIANA DEL AQUÍ Y EL AHORA»

 Divagaciones fenomenológicas sobre la experiencia del presente y la transformación interior.

 Dirigido por: Leandro Posadas, Monje benedictino

teandrico.wordpress.com

silenciotransformante@gmail.com

LUGAR: ABADÍA BENEDICTINA SAN JOSÉ, GÜIGÜE.

FECHA: SÁBADO 25 DE FEBRERO DE 2017.

HORA: 8:30 a.m., a 2:30 p.m. (Se agradece puntualidad).

PARA MAYOR INFORMACIÓN Y PARA CONFIRMAR SU PARTICIPACIÓN LLAMAR AL 0426-644.97.88.

ESCRÍBANOS A: silenciotransformante@gmail.com

EL TALLER CONSTA DE CUATRO CONFERENCIAS DE 35 MINUTOS Y TRES MOMENTOS DE PRAKTIKÉ DE 20 MINUTOS.

NOTA:

PARA LOS QUE YA ASISTIERON A LOS TALLERES ANTERIORES: SI CONOCEN PERSONAS QUE ESTÉN INTERESADAS EN EL TEMA A TRATAR Y EN LA PRÁCTICA DEL SILENCIO NO DUDEN POR FAVOR EN COMPARTIR CON ELLAS ESTA INFORMACIÓN.

PROGRAMA

Exordio

«El espejo de la mente»: espiritualidad, neurociencia y fenomenología.

 PRIMERA PARTE

«El tiempo como aroma de la inmanencia que somos».

Neurofenomenología del tiempo.

El tiempo: ¿un sufrimiento contemporáneo?

La «consciencia del tiempo presente» y la «distorsión de nuestro reloj psicológico».

«El presente como forma de vida».

La paradoja del presente y el cultivo cotidiano de la sabiduría.

-20 minutos de Praktiké-.

SEGUNDA PARTE

«Aprehender a Dios a partir del tiempo».

«El tiempo del ser humano como favorable ambigüedad».

«De la sabia ausencia de Dios ‘en el tiempo’».

«Dios como recuerdo del presente».

Jesucristo: «consciencia genuina del tiempo».

-20 minutos de Praktiké-.

TERCERA PARTE

El sabio silencio como respuesta a «este tiempo que somos».

El silencio contemplativo y la regeneración continua del tiempo.

La atención silenciosa del tiempo.

Entrenar el ‘espíritu’ en-y-desde «este tiempo que somos».

-20 minutos de Praktiké-.

Epílogo

El silencio como «amorosa no-acción».

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TALLER 17 DE DICIEMBRE DE 2016:«HACIA UNA ESPIRITUALIDAD QUE TRANSFORMA»

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«HACIA UNA ESPIRITUALIDAD QUE TRANSFORMA»

Aproximación desde la práctica del silencio al cuerpo humano como ‘anclaje’ de una espiritualidad contemplativa.

DIRIGIDO POR: Leandro Posadas, monje benedictino.

silenciotransformante@gmail.com

teandrico.wordpress.com

 LUGAR: ABADÍA BENEDICTINA SAN JOSÉ, GÜIGÜE.

 FECHA: SÁBADO 17 DE DICIEMBRE DE 2016.

 HORA: 8:30 a.m., a 2:30 p.m. (Se agradece puntualidad).

PARA MAYOR INFORMACIÓN Y PARA CONFIRMAR SU PARTICIPACIÓN LLAMAR AL 0426-644.97.88.

O ESCRÍBANOS A: silenciotransformante@gmail.com

 EL TALLER CONSTA DE TRES CONFERENCIAS DE 40 MINUTOS Y TRES MOMENTOS DE PRAKTIKÉ DE 20 MINUTOS.

EN EL ARCHIVO ADJUNTO PUEDEN ENCONTRAR EL DISEÑO DEL PROGRAMA DEL TALLER.

NOTA PARA LOS QUE YA ASISTIERON A LOS TALLERES ANTERIORES: SI CONOCEN PERSONAS QUE ESTÉN INTERESADAS EN EL TEMA A TRATAR Y EN LA PRÁCTICA DEL SILENCIO NO DUDEN POR FAVOR EN COMPARTIR CON ELLAS ESTA INFORMACIÓN.

PROGRAMA

PRIMERA PARTE

«Lo que la ciencia no sabe».

Más allá de nuestros «automatismos egoicos»

-Momento de Praktiké de 20 minutos-.

¿El por qué de una espiritualidad contemplativa transformante?

El silencio como respuesta neurocientífica al fenómeno humano.

-Momento de Praktiké de 20 minutos-.

SEGUNDA PARTE

 ¿Cuál es nuestra verdadera casa?

Consciencia plena.

Comprensión clara.

-Momento de Praktiké de 20 minutos-.

El cuerpo como refugio del «dejar ir desde el silencio».

Las emociones y la verdadera naturaleza de la realidad.

-Momento de Praktiké de 20 minutos-.

 TERCERA PARTE

 «Sentarse sin esperar nada a cambio».

El progreso en la ‘ecuanimidad interior’ y la ‘consciencia plena’

La actitud justa de la consciencia.

Praktiké y vida cotidiana

-Momento de Praktiké de 20 minutos-.

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SÁBADO 15 DE OCTUBRE DE 2016: EL «SILENCIO TRANSFORMANTE» COMO CAMINO DE TRANSFORMACIÓN Y «SANACIÓN INTERIOR»

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EL «SILENCIO TRANSFORMANTE» COMO CAMINO DE TRANSFORMACIÓN Y «SANACIÓN INTERIOR». LA PRÁCTICA ESPIRITUAL DE LOS PADRES DEL DESIERTO CRISTIANO Y LAS ENSEÑANZAS DE LOS MAESTROS ORIENTALES SE UNEN PARA OFRECER UNA PRÁCTICA ESPIRITUAL DESDE LA SABIDURÍA DE LA OBSERVACIÓN ECUÁNIME DE LOS PENSAMIENTOS Y EMOCIONES.

DIRIGIDO POR: Leandro Posadas, monje benedictino.

LUGAR: ABADÍA BENEDICTINA SAN JOSÉ, GÜIGÜE.

FECHA: SÁBADO 15 DE OCTUBRE DE 2016.

HORA: 8:30 a.m., a 2:30 p.m. (Se agradece puntualidad).

TRAER REFECCIÓN O ALMUERZO.

PARA MAYOR INFORMACIÓN Y PARA CONFIRMAR SU PARTICIPACIÓN LLAMAR AL 0426-644.97.88.

O ESCRÍBANOS A: silenciotransformante@gmail.com

EL TALLER CONSTA DE TRES CONFERENCIAS DE 45 MINUTOS Y TRES MOMENTOS DE PRAKTIKÉ DE 20 MINUTOS.

NOTA PARA LOS QUE YA ASISTIERON AL TALLER ANTERIOR DEL 17 DE SEPTIEMBRE: SI CONOCEN PERSONAS QUE ESTÉN INTERESADAS EN EL TEMA A TRATAR Y EN LA PRÁCTICA DEL SILENCIO NO DUDEN POR FAVOR EN COMPARTIR CON ELLAS ESTA INFORMACIÓN.

PROGRAMA:

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LA «LUJURIA» COMO «DISTRACCIÓN Y OLVIDO DE NUESTRO SER MÁS PROFUNDO Y VERDADERO» SEGÚN EVAGRIO PÓNTICO

El paso de los lujuriosos en la Divina Comedia de Dante
El paso de los lujuriosos en la Divina Comedia de Dante

Hoy, después de un cierto tiempo sin publicar en nuestro espacio web, deseamos presentar el tema relacionado con la «lujuria», el cual según la Tradición de los Padres y Madres del Desierto de los primeros siglos del Cristianismo, es el segundo «logismoi» (pensamiento, emoción, pasión) con el cual debemos trabajar en nuestro camino de liberación del sufrimiento y de libertad espiritual.

¿Cómo acercarnos a esta dimensión del ser humano sin caer en ambigüedades, parcialismos, dogmatismos religiosos, rigorismos espirituales, o por el contrario en degradación, cinismo y torpeza? Comenzaremos presentando algunas divagaciones sobre la etimología de algunas palabras relacionadas con el uso, abuso o desuso de la sexualidad.

Primeramente, la palabra que usa Evagrio Póntico (345-399), en el «Tratado Práctico» y en el «Antirrhetikós» para referirse a los excesos en la sexualidad es «porneia» que viene de «porné» y que traduce «prostituta». Las traducciones al español de las obras de Evagrio han traducido «porneia» por «fornicación», pero no deberíamos traducir «porneia» por «fornicación», (del verbo «fornicari» y éste de «fornix» arco, umbral), pues «fornicación» hace alusión a las prostitutas que vendían sus cuerpos bajo los umbrales de los pórticos, y también se refiere -desde una acepción legalista y normativa cristiana- a las relaciones sexuales fuera del matrimonio.

En este artículo deseamos alejarnos de las connotaciones históricas, culturales y religiosas que han dado pie para que veamos la sexualidad exclusivamente como un tabú, lo cual ha traído consecuencias nefastas en la mente del ser humano occidental.

En ingles las obras de Evagrio interpretan «porneia» usando la traducción «inmoralidad sexual», y colocan entre paréntesis la palabra griega «porneia». Nosotros traduciremos «porneia» como «lujuria», recordando sin embargo, que la etimología de la palabra «lujuria» no hace énfasis exclusivo en la sexualidad en cuanto tal, sino en los excesos en general, significando «extravagancia». En latín «luxuria» nunca se refirió a excesos sexuales, sino al derroche y a la ostentación desmedida. Los romanos usaban la palabra «lascivia» para referirse a los excesos sexuales y demás excesos en general.

El monje benedictino Notker Wolf en su breve libro «Make Time for Yourself. It’s Your Time», nos dice que el mal básico de nuestro tiempo es la «distracción», y afirma que nuestra cultura es una cultura de la distracción. Concentrarse y prestar atención es algo que se está haciendo cada vez más difícil, debido al exceso de información que nos disturba.

Para Evagrio Póntico el «logismoi» de la lujuria («porneia»), induce al practicante espiritual a excederse en sensaciones corporales y a distraerse de su camino espiritual. Dicho «logismoi» persuade, instiga, incita a los buscadores y buscadoras del «espíritu» a pensar que dicho camino es inútil y sin importancia. He aquí el quicio del «abuso de la sexualidad», al cual deberíamos de dejar de ver de modo reduccionista, como acto ‘inmoral’, ‘obsceno’, o ‘impuro’, y acercarnos a el como un «obstáculo» que nubla y ciega nuestros deseos más profundos acerca del sentido de la vida, de las relaciones afectivas humanas y de ser seres humanos en un cuerpo limitado y transitorio.

Evagrio escribió el «Tratado Práctico» con la finalidad de enseñar el modo y la vía de «prácticar» un camino de liberación del sufrimiento, un camino de conocimiento real y ecuánime de la vida, y un modo eficaz de acercarse a la propia profundidad y llegar a la paz verdadera en nuestras mentes, siendo ecuánimes con nuestros pensamientos y emociones.

Somos seres capacitados para desear, y a la vez podemos ser cegados por el mismo deseo. La sexualidad como uno de los ocho «logismoi» es la posibilidad de experimentar amor e intimidad entre los seres humanos, pero también podría convertirse en una sagaz y sutil treta de nuestra propia mente para desorientarnos, confundirnos e ilusionarnos en la relación con nosotros mismos y con los demás.

La Tradición del Desierto relata que inicialmente la lucha personal para obtener ecuanimidad en cuanto a la sexualidad es bastante difícil, que debemos en un principio «practicar» con determinación para lograr así períodos de calma en los que podamos ver la realidad de nuestro ser con más ecuanimidad y objetividad, y de ese modo comprender la razón de nuestro uso, abuso o desuso de la sexualidad.

Como seres humanos en camino, seamos célibes o laicos, podemos experimentar períodos de renuncia con el fin de ver con perspectivas más amplias nuestro «ser-y-estar-en-el-mundo» en cuanto tal. En las religiones orientales los practicantes espirituales, monjes, monjas, laicos o laicas, tratan de vivir y experimentar etapas de renunciación sexual con el fin de no malgastarse en la búsqueda sexual ilimitada, y conservar e incrementar sus facultades mentales y físicas para crecer espiritualmente.

EVAGRIO PÓNTICO: LA GULA O LA AVIDEZ, «UNA ‘ENFERMEDAD’ DE NUESTRA ÉPOCA» Y EL DAÑO QUE TRAE A NUESTRA VIDA INTERIOR

La comida y la bebida como posibilidad de liberación o de destrucción del ser humano mismo
La comida y la bebida como posibilidades de liberación o de destrucción del ser humano mismo

Ocho son según el monje del desierto cristiano, Evagrio Póntico (345-399), los pensamientos «logismoi», que engendran todo vicio y consiguientemente todo sufrimiento e infelicidad («Tratado Práctico» cap. 6) Y en ellos, afirma, se contiene cualquier otro pensamiento, o «demonio» o vicio, o pasión desordenada, o condicionamiento mental. El primero de ellos es la gula o desenfreno, tras éste se engendra la fornicación o lujuria; el tercero es el de la avaricia o avidez, el cuarto el de la tristeza o depresión, el quinto el de la ira, aversión o cólera; el sexto el de la acedia o somnolencia existencial; el séptimo el de la vanagloria o egolatría; el octavo el del orgullo o arrogancia. En el mismo capítulo nos advierte: «Que todos estos pensamientos «logismoi» turben nuestra mente, no depende de nosotros, pero que se detengan o no se detengan, o que exciten las pasiones o no las exciten, sí depende de nosotros».

El impulso de comer y beber es natural e instintivo. Tal impulso o deseo es -en un principio-, legítimo y necesario para nuestra supervivencia. Hasta aquí todo bien… La dificultad surge cuando dicho impulso se escapa de nuestra capacidad de distinguir lo necesario de lo superfluo.

En su Tratado «Antirrhetikós», o el tratado sobre la «refutación» y discernimiento de los pensamientos o pasiones «logismoi», Evagrio, por medio de un lenguaje metafórico, nos describe los aspectos positivos y negativos de tal impulso, que en un primer momento aparece en la mente del ser humano como totalmente «legítimo» e indiscutible: «El origen del fruto es la flor, y el origen de la vida práctica o espiritual es la templanza sobre el propio estomago, la cual disminuye las pasiones «logismoi», por el contrario, quien está apegado a los alimentos y bebidas superfluas acrecienta los vicios y la infelicidad» («Antirrhetikós, cap. 1)». Y en otras metáforas del mismo capítulo alude sobre el peligro de la gula, y sobre la posibilidad de «contemplación» del que aprende a discernir los pensamientos sobre la comida: 1) «Como la leña es el alimento del fuego, así los alimentos son el sustento del estomago. Mucha leña levanta una grande llama y una abundancia de alimentos nutre la codicia. La llama se extingue cuando mengua la leña, y el fin de los excesos apaga la codicia»: 2) «De aquel que tiene poder sobre la mandíbula brota una fuente de agua que genera la práctica de la contemplación»; además: 3) «Una mente serena y tranquila se alcanza con una dieta sobria, mientras una vida plena de vanas dulzuras hunde la mente en el abismo».

Evagrio, en el Tratado Práctico (TP), considera que el «pensamiento» de la gula o desenfreno en el comer, sugiere al ser humano el abandono de la vida espiritual y la consiguiente pérdida de la comprensión profunda de sí mismo (TP, cap. 7).

Los pensamientos se convierten en deseos y estos en pasiones y las pasiones en sufrimiento
Los pensamientos se convierten en deseos, los deseos en pasiones y las pasiones en sufrimiento y desdicha

Uno de los remedios contra la codicia es la templanza en el comer y el beber. El ayuno, una palabra que produce tanta antipatía en la sociedad actual, era uno de los remedios eficaces para volver a centrar la vida en lo que realmente era necesario e importante. El ayuno, según los Padres del Desierto, es simplemente poner la comida y los pensamientos sobre la comida en un balance correcto, comiendo solamente a horas determinadas. Si comemos de esta forma podemos estar en contacto con nuestros pensamientos, pues cuando nos damos cuenta de nuestras necesidades corporales de comer y beber, empezamos a notar nuestros pensamientos sobre la comida. (Cf. Funk, M., «Thoughts Mater: The practice of the Spiritual Life», 1998). Si todo lo que pensamos, nos dice Margaret Funk, se centra exclusivamente en nuestras necesidades corporales, entonces el progreso en nuestro camino interior será una meta muy lejana. Si tenemos la sabia esperanza de progresar en la paz de nuestra mente, debemos sosegar nuestros pensamientos, incluso aquellos que parecieran incuestionablemente necesarios. Si no podemos observar con ecuanimidad el pensamiento sobre lo que deseamos para nuestro cuerpo, no lograremos sosegar y pacificar los pensamientos «logismoi» más difíciles como el de la lujuria y la ira.

En los Dichos o Apotegmas de los Padres del Desierto uno de ellos nos comenta: «Hemos hallado un anciano que no bebe vino (bebida muy apreciada en la cultura mundial desde la antigüedad), y que justifica su modo de obrar con estas palabras: ‘Nosotros nos abstenemos de ciertas cosas, no porque estas cosas sean malas en sí mismas, sino porque fomentan las pasiones, que si se alimentan, nos matan espiritualmente’». En otro escrito de Evagrio Póntico se nos señala: «pesa tu pan en la balanza, y bebe agua con medida, y el espíritu de la fornicación y el desenfreno huirá de ti» («Espejo de monjes», cap. 102).

Cuando no conocemos el funcionamiento de nuestra mente, o cuando nuestra mente no está debidamente educada a través de una práctica o disciplina espiritual, los pensamientos que van y vienen pueden hacernos sus esclavos. El pensamiento sobre la comida, y la consiguiente voracidad, surge como consecuencia de una falta profunda de observación ecuánime de la mente misma. La sucesión de pensamientos: sensación de hambre (no siempre legítima), deseo de comer (no siempre necesario), pasión intensa por poseer dicho alimento o bebida trae como consecuencia una especie de ofuscación que nubla nuestra capacidad de discernir. Esta sucesión de pensamientos «logismoi», va de un deseo a otro y el ciclo se repite una y otra vez, sin nosotros ser mínimamente conscientes. Este curso irreflexivo puede llegar a convertirse en una obsesión que nos alejará de nosotros mismos, de nuestro ser más profundo, de nuestra capacidad de solidaridad hacia los demás y al final de nuestra búsqueda espiritual.

Para Margaret Funk, especialista en los Padres del Desierto, la templanza en el comer y el beber, nos ayuda a conocer nuestros pensamientos, y nos mantiene lo suficientemente dóciles para escuchar la gracia que se esconde en nuestro ser más profundo. El deseo de comer y beber inmoderadamente no debe dominar nuestra mente; la comida y la bebida son instrumentos para relacionarnos mejor con nosotros mismos, con los demás y con «Dios». Tampoco deben ser una barrera que nos aparte de la quietud profunda y de nuestra disposición hacia la meditación u oración. El resultado de una vida contemplativa es el regocijo de comer y beber inteligentemente y con gratitud (Cf. Funk, M., «Thoughts Mater: The practice of the Spiritual Life», 1998)