«VEN, CONTEMPLA ESTE MUNDO DESDE LA MIRADA DE LOS SABIOS»

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Reflexiones sobre el Dhammapada

‘Traducción libre del italiano’, y comentarios por Leandro Posadas.

25.04.17

Estudiar el mundo

http://santacittarama.altervista.org/

Ven, contempla este mundo.

Míralo: es como una carroza adornada para una fiesta.

Mira como los necios (stolti) son secuestrados (rapiti)

por sus propias ideas,

mientras el sabio no alimenta el apego.

Dhammapada 171.

     Es propiamente el mundo en el que vivimos nuestro campo de estudio espiritual. Podemos aprender de todo, pero probablemente hay ocasiones en las cuales preferimos mirar a otro lado. Tomar tiempo para recargarse y renovarse es ciertamente de ayuda como enseñan los Maestros, pero en este caso, el Dhammapada nos está indicando a observar directamente el mundo, no simplemente a mirarlo desde un punto de vista y condenarlo, sino a estudiarlo; a reflexionar; a notar dónde, cuándo, y cómo somos engañados por su apariencia. Un objeto encantador como una carroza festiva puede embrujarnos, si no somos sabios. Al mismo tiempo los objetos extremadamente desagradables pueden también mentirnos. Pero, proyectar amor u odio sobre un objeto es algo extra que hacemos, y no estamos obligados a añadir nada más. Como los Maestros dicen: ‘que en el ver haya sólo el ver, sin añadir ni quitar nada’.

Con amor compasivo (Metta),

Ajahn Munindo.

     Y quien traduce, añade: darse la oportunidad de estudiar el mundo: nuestras relaciones, nuestras emociones, nuestras necesidades, nuestro país, nuestras alegrías y tristezas desde la sabiduría es una gran aventura. Estudiar nuestro cuerpo, nuestra mente, la forma en la cual nos presentamos ante los otros y ante nosotros mismos es una gran aventura: la aventura de contemplar cada cosa desde una mente serena y ecuánime. ¿Cómo mirar nuestra crisis, nuestras propias crisis desde la sabiduría? ‘Ver simplemente desde el ver, sin añadir nada más’. Para aquellos que no estén de acuerdo, les diría: simplemente darse la oportunidad, a ver qué surge. Tal vez descubramos que esta crisis es una gran maestra sobre la forma en la que nos relacionamos con las cosas, con las demás personas, con los alimentos, con el dinero, con los objetos, con la gente que consideramos diferente y que no piensa como nosotros. El mundo, nuestro cuerpo/mente, son definitivamente nuestro campo de estudio y práctica espiritual.

RECIBIR CON SABIDURÍA LA EXPERIENCIA DE SER ‘SER HUMANO’

desarme-del-yo

REFLEXIONES SOBRE EL DHAMMAPADA

‘Traducción libre’ del Italiano por Leandro Posadas

 AJAHN MUNINDO

 25.05.2017.

Libres del miedo

Perderse en el placer

produce sufrimiento;

perderse en el placer

genera miedo.

Manteniéndose libre en la experiencia del placer

el sufrimiento cesa,

¿Cómo podría existir el miedo?

Dhammapada 214.

¿Es posible convivir verdaderamente con toda la satisfacción y el dolor de la vida, y al mismo tiempo permanecer libres del sufrimiento? Claramente, nuestra confianza en la transformación de los Grandes Maestros significa que nosotros creemos que la libertad del sufrimiento es posible. Tal confianza es un eficaz incentivo y contribuye a formar la base sobre la que construimos nuestra práctica espiritual.

Y desde la perspectiva de la ‘práctica de la atención sabia y plena de las cosas tal cual son, aquí y ahora’, no nos interesa solamente aquello que experimentamos, sino además cómo aprehendemos todas nuestras experiencias. Como consecuencia de la inconsciencia (inconsapevolezza), fácilmente nos perdemos en las experiencias: aquellas dichosas; aquellas absolutamente intolerables y todas aquellas que están en el medio de ambas. Pero cuando la atención plena (consapevolezza) está bien cultivada existe la posibilidad de recibir cada experiencia sin perderse, sin obstaculizar la libertad.

Con amor compasivo,

Bhikkhu Munindo.

SÁBADO 15 DE OCTUBRE DE 2016: EL «SILENCIO TRANSFORMANTE» COMO CAMINO DE TRANSFORMACIÓN Y «SANACIÓN INTERIOR»

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EL «SILENCIO TRANSFORMANTE» COMO CAMINO DE TRANSFORMACIÓN Y «SANACIÓN INTERIOR». LA PRÁCTICA ESPIRITUAL DE LOS PADRES DEL DESIERTO CRISTIANO Y LAS ENSEÑANZAS DE LOS MAESTROS ORIENTALES SE UNEN PARA OFRECER UNA PRÁCTICA ESPIRITUAL DESDE LA SABIDURÍA DE LA OBSERVACIÓN ECUÁNIME DE LOS PENSAMIENTOS Y EMOCIONES.

DIRIGIDO POR: Leandro Posadas, monje benedictino.

LUGAR: ABADÍA BENEDICTINA SAN JOSÉ, GÜIGÜE.

FECHA: SÁBADO 15 DE OCTUBRE DE 2016.

HORA: 8:30 a.m., a 2:30 p.m. (Se agradece puntualidad).

TRAER REFECCIÓN O ALMUERZO.

PARA MAYOR INFORMACIÓN Y PARA CONFIRMAR SU PARTICIPACIÓN LLAMAR AL 0426-644.97.88.

O ESCRÍBANOS A: silenciotransformante@gmail.com

EL TALLER CONSTA DE TRES CONFERENCIAS DE 45 MINUTOS Y TRES MOMENTOS DE PRAKTIKÉ DE 20 MINUTOS.

NOTA PARA LOS QUE YA ASISTIERON AL TALLER ANTERIOR DEL 17 DE SEPTIEMBRE: SI CONOCEN PERSONAS QUE ESTÉN INTERESADAS EN EL TEMA A TRATAR Y EN LA PRÁCTICA DEL SILENCIO NO DUDEN POR FAVOR EN COMPARTIR CON ELLAS ESTA INFORMACIÓN.

PROGRAMA:

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EL «AMOR» COMO MAESTRO DE TRANSFORMACIÓN INTERIOR 4ª PARTE

Cuando una persona que «no ha despertado» pasa por la experiencia del amor se engancha a las experiencias vividas, a las sensaciones que otra persona: amigo, amiga, amante, esposo, esposa, hijo, padre, madre, produce en nosotros. Es común escuchar en las canciones populares románticas la frase: «no puedo vivir sin ti», eso es lo que el corazón siente y la mente tiende a creer, debido al hábito de desear y al miedo que es su consecuencia, pero NO SOMOS NUESTROS PENSAMIENTOS, NO SOMOS NUESTRAS EMOCIONES. No nos damos cuenta que nuestro corazón tiene una fuerza pura que nos centra, que nos aquieta, que nos da la verdadera felicidad, y al no lograr descubrirla, dicha energía salta y cae en el objeto del deseo, fuera de nosotros: otra persona, un ideal, un estado mental. «No puedo vivir sin ti es como si dijéramos: ‘ya no tengo mi corazón, tú tienes la mitad, por lo tanto voy a hacer lo que sea para tenerte y conseguirte’. Todos pasamos por dicha experiencia y todos tenemos que aprender de ella.

Los maestros Theravadas consideran esta experiencia como una traición hacia nosotros mismos, pues proyectamos la pasión y el entusiasmo del corazón hacia otro objeto o persona, y por consiguiente tenemos que sufrir las consecuencias de dicha traición. Sangharakshita, el fundador del budismo occidental decía que lo peor que podemos hacerle a una persona es enamorarnos de ella, pues cuando dos personas que no han despertado han «decidido» unirse en la misma ilusión engañosa padeciendo ambos de la misma fantasía, terminan por perderse a sí mismas, y a olvidarse de la propia e intrínseca pureza que las caracteriza como seres humanos.

La hermenéutica en dicha experiencia amenazante pasa por la posibilidad de prepararnos para no tener que tener miedo de la intensidad. Darnos cuenta en un primer momento que mi relación con la capacidad de mi propio corazón todavía no ha despertado. Aceptar el desafío de asumir las consecuencias de reconocer nuestra manera limitada de relacionarnos con nuestra propia experiencia. El reto, el alegre reto es justamente estar interesados en aprender a manejar todo el entusiasmo que nuestro corazón tiene por la vida. El interés de purificar la capacidad de nuestro corazón para amar.

Alguien podría preguntarse también, cómo un espacio dedicado al estudio de la espiritualidad y de la transformación interior del ser humano, trata este tema, que para muchos puede parecer en un primer momento trivial. Tratamos este aspecto porque, como fenómeno humano, el amor que aparece en un aquí y ahora y se encarna en nuestras vidas es una coordenada de lectura para adentrarnos en nuestro camino con sinceridad y compromiso. Estamos interesados en observar cada aspecto que trae sufrimiento al ser humano mismo, cuando no es observado TAL CUAL ES. Estamos interesados porque podemos ver el potencial que una «energía» como el amor tiene para disolver la rigidez de nuestro corazón enganchado. El amor tiene, según los maestros Theravadas, un profundo poder de transformación, y no tiene porqué convertirse en un obstáculo. Al contrario, puede ser una herramienta eficaz para profundizar nuestro compromiso de ser libres para vivir toda nuestra vida tal y como nos llegue, y tal y como se vaya de nosotros, sin miedo.

MÁS ALLÁ DEL DESEO Y DEL MIEDO EXISTE LA POSIBILIDAD DE AMAR 3ª PARTE

UniónPara los maestros del Budismo Theravada del Bosque ese «anhelo profundo de intimidad» existe en nuestra mente dividida, en nuestro corazón dividido. Se nos ha enseñado que esta «cosa del amor» es tremendamente importante. No nos damos cuenta que tenemos una consciencia dividida: creemos profundamente en correcto e incorrecto, en bueno y malo, en felicidad e infelicidad. Tenemos la capacidad de juzgar cómo deberían ser las cosas y cómo no deberían ser. Una voz en nuestro interior nos dice: «necesitamos intimidad con otro ser humano; no puedo vivir sin dicha intimidad…» Somos nosotros los que establecemos las condiciones para que el miedo y el deseo surjan en nuestras relaciones con los demás. Es indispensable ser conscientes de ello.

Es posible que si hay ausencia de amor en nuestras vidas tratemos con nuestras mentes divididas de amar más. Cuando observamos LO QUE ES sin ninguna idea de lo que debería ser distinto, podemos detectar esta tendencia nuestra a dividirnos de lo que es. Seremos capaces de amar si abordamos nuestras vidas desde LO QUE ES COMO ES, cultivando continuamente la atención individida en el momento presente, de la que hablamos en el primer artículo sobre este tema. Lo importante, lo realmente importante no es nada más la voluntad de controlarse o desengancharse de la división, porque si la voluntad carece del compromiso en el nivel emocional, si se desconocen las ideas y necesidades inconscientes, no tendremos la capacidad para liberarnos de ella verdaderamente. Lo que a nosotros nos toca es ESTAR OBSERVANDO SIEMPRE, y cultivarse en el adiestramiento de «aprender a ver» en los dos niveles: el intelectual y el emocional: nuestras ideas acerca de las cosas, de las personas, de las circunstancias, pero también qué es lo que sentimos acerca de las cosas, acerca de las personas, acerca de las situaciones interiores (y exteriores) que ocurren en nuestro cuerpo-mente.

Alguien claramente podría objetarme afirmando que el amor es legítimo, que la intimidad es fundamental en nuestras vidas. Que nuestro sistema cerebral está estructurado para ser «afectado» por otros, que el tálamo nos posibilita para amar. Pero de lo que estoy tratando en este artículo es acerca de la relación del «amor» humano y la inercia del «a mi manera», es decir del hábito egoísta de aferrarnos, de poseer, de solidificar cada una de nuestras experiencias, de tomar partido, solidificando, rechazando o deseando, por nuestros condicionamientos, cada una de las personas y circunstancias que pasan por nuestras vidas.

Si estamos «enamorados» y cultivamos la atención individida en el momento presente, entonces tal vez no dividamos nuestro corazón y nuestra mente tratando de aferrarnos a esa experiencia. Tal vez no la echaremos a perder y podamos amar, deleitarnos y fortalecernos, e inclusive es posible que nos transformemos con la intensidad de dicha experiencia. De lo que estoy tratando en esta entrada es sobre nuestra misma capacidad de contemplarnos, desde un saber desde dentro, desde una percepción directa de la realidad interna, no mediada por procedimientos racionales, precomprensiones culturales, hábitos, condicionamientos y mecanismos aprendidos, sino desde una atención individida sobre nosotros mismos: «contemplar nuestra propia pureza es poder observarlo todo: paz, agitación, apego, dolor, deseo, alegría, rechazo, amor, odio, gozo, celos, envidia, placer, desde la sabiduría y comprensión clara de que todo surge, y después de un tiempo, desaparece». Incluso el enamoramiento como ese estado transitorio de imbecilidad, como lo llamó Ortega y Gasset, surge y desaparece, pues bioquímicamente no se puede mantener por mucho tiempo: ES LO QUE ES, TAL CUAL ES, por mucho que deseemos que dure eternamente se irá, y depende de nosotros construir nuestras relaciones humanas y emocionales desde la sabiduría, la ecuanimidad, la observación y la comprensión clara.

La inercia de «a mi manera», de querer que las cosas sean como nosotros queremos que sean, que las personas sean como nosotros queremos que sean, es un mecanismo automático que hace que nuestra atención en lugar de ensancharse, se haga más estrecha, más limitada y en lugar de abrirnos a la maravilla de la experiencia y simplemente ser la experiencia, nos dejamos arrastrar por la fuerza de la inercia y concluimos que dicha experiencia debe ser nuestra, debemos poseerla.

Tomando nota de tal mecanismo, no para juzgarlo, sino para estudiarlo y observarlo, lo reconocemos como un hábito, pues no es una necesidad, sino un hábito muy arraigado en los seres humanos el querer aferrarse al placer, y terminamos reducidos alrededor de un deseo. Y al aferrarnos surge el miedo de no poder lograr quedarnos «para siempre» con dicho placer. Lo triste de todo esto es que al engancharnos con el deseo de que dure y el miedo de que no dure, perdemos la capacidad de amar en su forma natural, perdemos su pureza.