EL «AMOR» COMO MAESTRO DE TRANSFORMACIÓN INTERIOR 4ª PARTE

Cuando una persona que «no ha despertado» pasa por la experiencia del amor se engancha a las experiencias vividas, a las sensaciones que otra persona: amigo, amiga, amante, esposo, esposa, hijo, padre, madre, produce en nosotros. Es común escuchar en las canciones populares románticas la frase: «no puedo vivir sin ti», eso es lo que el corazón siente y la mente tiende a creer, debido al hábito de desear y al miedo que es su consecuencia, pero NO SOMOS NUESTROS PENSAMIENTOS, NO SOMOS NUESTRAS EMOCIONES. No nos damos cuenta que nuestro corazón tiene una fuerza pura que nos centra, que nos aquieta, que nos da la verdadera felicidad, y al no lograr descubrirla, dicha energía salta y cae en el objeto del deseo, fuera de nosotros: otra persona, un ideal, un estado mental. «No puedo vivir sin ti es como si dijéramos: ‘ya no tengo mi corazón, tú tienes la mitad, por lo tanto voy a hacer lo que sea para tenerte y conseguirte’. Todos pasamos por dicha experiencia y todos tenemos que aprender de ella.

Los maestros Theravadas consideran esta experiencia como una traición hacia nosotros mismos, pues proyectamos la pasión y el entusiasmo del corazón hacia otro objeto o persona, y por consiguiente tenemos que sufrir las consecuencias de dicha traición. Sangharakshita, el fundador del budismo occidental decía que lo peor que podemos hacerle a una persona es enamorarnos de ella, pues cuando dos personas que no han despertado han «decidido» unirse en la misma ilusión engañosa padeciendo ambos de la misma fantasía, terminan por perderse a sí mismas, y a olvidarse de la propia e intrínseca pureza que las caracteriza como seres humanos.

La hermenéutica en dicha experiencia amenazante pasa por la posibilidad de prepararnos para no tener que tener miedo de la intensidad. Darnos cuenta en un primer momento que mi relación con la capacidad de mi propio corazón todavía no ha despertado. Aceptar el desafío de asumir las consecuencias de reconocer nuestra manera limitada de relacionarnos con nuestra propia experiencia. El reto, el alegre reto es justamente estar interesados en aprender a manejar todo el entusiasmo que nuestro corazón tiene por la vida. El interés de purificar la capacidad de nuestro corazón para amar.

Alguien podría preguntarse también, cómo un espacio dedicado al estudio de la espiritualidad y de la transformación interior del ser humano, trata este tema, que para muchos puede parecer en un primer momento trivial. Tratamos este aspecto porque, como fenómeno humano, el amor que aparece en un aquí y ahora y se encarna en nuestras vidas es una coordenada de lectura para adentrarnos en nuestro camino con sinceridad y compromiso. Estamos interesados en observar cada aspecto que trae sufrimiento al ser humano mismo, cuando no es observado TAL CUAL ES. Estamos interesados porque podemos ver el potencial que una «energía» como el amor tiene para disolver la rigidez de nuestro corazón enganchado. El amor tiene, según los maestros Theravadas, un profundo poder de transformación, y no tiene porqué convertirse en un obstáculo. Al contrario, puede ser una herramienta eficaz para profundizar nuestro compromiso de ser libres para vivir toda nuestra vida tal y como nos llegue, y tal y como se vaya de nosotros, sin miedo.

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