LA «LUJURIA» COMO «DISTRACCIÓN Y OLVIDO DE NUESTRO SER MÁS PROFUNDO Y VERDADERO» SEGÚN EVAGRIO PÓNTICO

El paso de los lujuriosos en la Divina Comedia de Dante
El paso de los lujuriosos en la Divina Comedia de Dante

Hoy, después de un cierto tiempo sin publicar en nuestro espacio web, deseamos presentar el tema relacionado con la «lujuria», el cual según la Tradición de los Padres y Madres del Desierto de los primeros siglos del Cristianismo, es el segundo «logismoi» (pensamiento, emoción, pasión) con el cual debemos trabajar en nuestro camino de liberación del sufrimiento y de libertad espiritual.

¿Cómo acercarnos a esta dimensión del ser humano sin caer en ambigüedades, parcialismos, dogmatismos religiosos, rigorismos espirituales, o por el contrario en degradación, cinismo y torpeza? Comenzaremos presentando algunas divagaciones sobre la etimología de algunas palabras relacionadas con el uso, abuso o desuso de la sexualidad.

Primeramente, la palabra que usa Evagrio Póntico (345-399), en el «Tratado Práctico» y en el «Antirrhetikós» para referirse a los excesos en la sexualidad es «porneia» que viene de «porné» y que traduce «prostituta». Las traducciones al español de las obras de Evagrio han traducido «porneia» por «fornicación», pero no deberíamos traducir «porneia» por «fornicación», (del verbo «fornicari» y éste de «fornix» arco, umbral), pues «fornicación» hace alusión a las prostitutas que vendían sus cuerpos bajo los umbrales de los pórticos, y también se refiere -desde una acepción legalista y normativa cristiana- a las relaciones sexuales fuera del matrimonio.

En este artículo deseamos alejarnos de las connotaciones históricas, culturales y religiosas que han dado pie para que veamos la sexualidad exclusivamente como un tabú, lo cual ha traído consecuencias nefastas en la mente del ser humano occidental.

En ingles las obras de Evagrio interpretan «porneia» usando la traducción «inmoralidad sexual», y colocan entre paréntesis la palabra griega «porneia». Nosotros traduciremos «porneia» como «lujuria», recordando sin embargo, que la etimología de la palabra «lujuria» no hace énfasis exclusivo en la sexualidad en cuanto tal, sino en los excesos en general, significando «extravagancia». En latín «luxuria» nunca se refirió a excesos sexuales, sino al derroche y a la ostentación desmedida. Los romanos usaban la palabra «lascivia» para referirse a los excesos sexuales y demás excesos en general.

El monje benedictino Notker Wolf en su breve libro «Make Time for Yourself. It’s Your Time», nos dice que el mal básico de nuestro tiempo es la «distracción», y afirma que nuestra cultura es una cultura de la distracción. Concentrarse y prestar atención es algo que se está haciendo cada vez más difícil, debido al exceso de información que nos disturba.

Para Evagrio Póntico el «logismoi» de la lujuria («porneia»), induce al practicante espiritual a excederse en sensaciones corporales y a distraerse de su camino espiritual. Dicho «logismoi» persuade, instiga, incita a los buscadores y buscadoras del «espíritu» a pensar que dicho camino es inútil y sin importancia. He aquí el quicio del «abuso de la sexualidad», al cual deberíamos de dejar de ver de modo reduccionista, como acto ‘inmoral’, ‘obsceno’, o ‘impuro’, y acercarnos a el como un «obstáculo» que nubla y ciega nuestros deseos más profundos acerca del sentido de la vida, de las relaciones afectivas humanas y de ser seres humanos en un cuerpo limitado y transitorio.

Evagrio escribió el «Tratado Práctico» con la finalidad de enseñar el modo y la vía de «prácticar» un camino de liberación del sufrimiento, un camino de conocimiento real y ecuánime de la vida, y un modo eficaz de acercarse a la propia profundidad y llegar a la paz verdadera en nuestras mentes, siendo ecuánimes con nuestros pensamientos y emociones.

Somos seres capacitados para desear, y a la vez podemos ser cegados por el mismo deseo. La sexualidad como uno de los ocho «logismoi» es la posibilidad de experimentar amor e intimidad entre los seres humanos, pero también podría convertirse en una sagaz y sutil treta de nuestra propia mente para desorientarnos, confundirnos e ilusionarnos en la relación con nosotros mismos y con los demás.

La Tradición del Desierto relata que inicialmente la lucha personal para obtener ecuanimidad en cuanto a la sexualidad es bastante difícil, que debemos en un principio «practicar» con determinación para lograr así períodos de calma en los que podamos ver la realidad de nuestro ser con más ecuanimidad y objetividad, y de ese modo comprender la razón de nuestro uso, abuso o desuso de la sexualidad.

Como seres humanos en camino, seamos célibes o laicos, podemos experimentar períodos de renuncia con el fin de ver con perspectivas más amplias nuestro «ser-y-estar-en-el-mundo» en cuanto tal. En las religiones orientales los practicantes espirituales, monjes, monjas, laicos o laicas, tratan de vivir y experimentar etapas de renunciación sexual con el fin de no malgastarse en la búsqueda sexual ilimitada, y conservar e incrementar sus facultades mentales y físicas para crecer espiritualmente.

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