JUAN CASIANO Y EVAGRIO PÓNTICO: CÓMO «COMBATIR» NUESTROS «DEMONIOS» INTERIORES, Y POSEER UNA MENTE SERENA Y APTA PARA LA VIDA ESPIRITUAL

Los Ocho
Los ocho “logismoi” u ocho pensamientos inválidos traen desdicha y sufrimiento al ser humano

En artículos anteriores hemos tratado algunos aspectos de la oración en la obra espiritual de Evagrio Póntico. En esta breve reflexión, que viene a ser la continuación de las dos entradas anteriores sobre Juan Casiano, deseamos presentar algunos aspectos centrales en la obra espiritual de estos dos grandes escritores espirituales del Cristianismo de los primeros siglos, quienes intuyeron la imperiosa necesidad de conocer la mente del ser humano, sus obstáculos y sus posibilidades con el fin de un verdadero progreso espiritual.

Evagrio, quien nació (aproximadamente) en el año 356 en Ébora, en el Ponto, y murió en el año 400 en el desierto de «Las Celdas» en Egipto, nos ha legado una serie de breves tratados espirituales que son realmente joyas del cristianismo primitivo, cuyos contenidos por su profundidad y elaboración siguen siendo indudablemente actuales y validos para el buscador o buscadora del espíritu/Espíritu.

El monje trapense Juan Mª. de la Torre, en su obra: «Literatura Cristiana Antigua. Entornos y Contenidos», vol. III, Zamora España 2004, considera a Evagrio Póntico como el primer ‘sistematizador’ de la vida monástica en Egipto.

Su obra espiritual, como ya lo hemos mencionado en artículos anteriores, gira en torno a la «Hesyquía», que designa el estado de perfecta tranquilidad, obtenida por medio de la victoria contra los «demonios» o pensamientos («logismoi»), que provocan las pasiones y mantienen al ser humano atado a la corrupción de las «cosas sensibles».

Debemos lograr una mente ecuánime para la vida espiritual
Una mente ansiosa y angustiada es un obstáculo para la vida espiritual

El método espiritual para combatir a los «demonios» lo desarrolla y describe Evagrio en su «Tratado Práctico», en el cual puntualiza detalladamente los ocho pensamientos fundamentales que invaden la mente humana continuamente y no la dejan ver la realidad en cuanto tal. Dichos ocho pensamientos son: la avidez, la lujuria, la avaricia, la tristeza, la ira, la ociosidad, la vanidad y el orgullo. Los pensamientos sugeridos por cada uno de estos deseos o aversiones requieren, según Evagrio, remedios apropiados para recuperar la impasibilidad o ecuanimidad.

Los «logismoi», que algunas veces se traducen como «pensamientos», otras como «pasiones» o «vicios», y muchas otras como «impulsos», ocuparon y preocuparon a los monjes y «psicólogos» del desierto cristiano primitivo. Dichos «pensamientos» obligaron a Evagrio y Casiano al estudio minucioso y casi escrupuloso del «misterioso» corazón humano. Estos filósofos del desierto, como los llama el monje e historiador García Colombás, conocían bastante bien lo que la psicología moderna llama «subconsciente», como lo demuestra Evagrio cuando advierte: «Muchas pasiones están escondidas en nuestra alma y escapan a la atención; cuando sobreviene el impulso, ya sea de la ira, la tristeza o la soberbia, se ponen de manifiesto». Evagrio enseña que ante tales pasiones debemos ser como médicos que simplemente las observan con la mayor ecuanimidad, sin reaccionar, ni identificarse con ellas; con tal observación ecuánime se logra descomponer la pasión en sus diferentes elementos, a fin de no perder la cabeza viendo el mal donde no existe. El interés primordial de Evagrio y Casiano y de los demás Padres del Desierto era tratar de mantener el «mundo interior» como santuario de la divinidad, ecuánime ante todo lo inmoderado, con el fin de lograr la pureza de corazón a través de la «oración pura» y continua y la «apatheia» o impasibilidad del espíritu.

Antonio Abad, el primer monje cristiano del desierto
Antonio Abad, el primer monje cristiano del desierto

En la espiritualidad del monacato primitivo desempeña, además, un papel fundamental la «népsis», que significa estar atento, sobrio y vigilante. Es un método espiritual que tiene como objetivo estar alerta ante los impulsos que surgen del «continuo de consciencia» que se adhiere continuamente a emociones y pensamientos pasajeros que impiden ver la realidad en cuanto tal y nublan la visión y atención del ser humano trayendo a la vida placeres disfrazados de una pseudo-felicidad, los cuales son el origen de sufrimientos y desdichas inútiles.

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Un comentario en “JUAN CASIANO Y EVAGRIO PÓNTICO: CÓMO «COMBATIR» NUESTROS «DEMONIOS» INTERIORES, Y POSEER UNA MENTE SERENA Y APTA PARA LA VIDA ESPIRITUAL

  1. Hola Leandro, soy Hilda (budistateravada). Desde la semana pasada no puedo entrar a Yahoo y no encuentro en tu blog cómo mandarte un correo directamente, así es que lo hago por medio de este comentario. Ya tengo una idea de con qué pedirte ayuda, así es que voy a ver si la semana que viene me puedo comunicar. Espero que estés muy bien. Hasta pronto. :-)

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