LAS CARACTERÍSTICAS DE LA MENTE HUMANA DESDE LA MILENARIA TRADICIÓN BUDISTA

mente rompecabezasTOMADO DEL SITIO:

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Poco sabemos acerca de la “naturaleza” de la mente. A la mente sólo la podemos conocer a través de su “funcionamiento”. El Budismo, como lo indica el Dalai Lama “no es una religión sino una ciencia de la mente humana”. Ninguna forma religiosa se ha acercado tanto a la esencia de la mente como el Budismo. Debemos abrirnos a dichas antiguas tradiciones, y conocer lo que ellas a través de su experiencia directa han vislumbrado sobre el origen de la mente humana.

Las características de la mente como marco de referencia se pueden dividir en tres tipos: características mentales internas, características mentales externas y características mentales en sí mismas.

A. Las características mentales pueden ser buenas o malas, pero aquí trataremos solo con los cinco impedimentos (nivarana) que son malos. Los cuales los podemos ir reconociendo a lo largo de nuestra práctica diaria de meditación o de oración mental:

1. Kama-chanda: deseo relativo a los sentidos.

2. Byapada: mala voluntad, malevolencia.

3. Thina-middha: pereza y sopor.

4. Uddhacca-kukkucca: inquietud y ansiedad.

5. Vicikiccha: incertidumbre.

Estos cinco Impedimentos pueden ser fenómenos internos o externos. Por ejemplo:

1. La mente genera deseo, pero todavía no ha llegado a fijar sus deseos en ningún objeto en particular. 2. La mente genera una sensación de irritación y descontento, pero sin fijarla todavía en ningún objeto en particular. 3. Un estado de sopor surge en la mente, sin fijarlo todavía en un objeto en particular. 4. La mente está inquieta, ansiosa y perturbada por sí misma, sin fijarse todavía en ningún objeto en particular. 5. La mente está dubitativa e insegura –incapaz de pensar detenidamente nada– pero sin fijarse en ningún objeto en particular. Es sencillamente así por sí misma.

Si estos cinco impedimentos son débiles todavía y no han desembocado en verse envueltos con ningún objeto externo, se llaman “características mentales internas”.

B. Las características mentales externas vienen simplemente del interior:

1. Una vez que la mente ha generado una sensación de deseo, fluye y se fija en algún tipo de objeto externo como imágenes, sonidos, olores, sabores, etc. 2. Una vez que la mente ha generado una sensación de irritación, fluye y se fija en una imagen, un sonido, un olor, un sabor, etc., y luego le disgusta su objeto, queriendo que este sea destruido. 3. La mente, ya en un estado de sopor, fluye y se fija en un objeto externo. Una vez que se ha fijado en el objeto, se vuelve entonces incluso más aletargada. 4. La mente, ya inquieta, fluye y se fija en algún tipo de objeto externo como imágenes, sonidos, olores, sabores, etc. 5. Un estado mental de incertidumbre surge en la mente, y la mente deja que este fluya y se fije en algún tipo de objeto externo como imágenes, etc.

Por consiguiente estas son llamadas características mentales externas. Cuando algún tipo de característica surge en primer lugar en la mente, se llama característica interna. Cuando brota, se vuelve fuerte y fluye hacia un objeto externo es llamada característica externa.

C. Características mentales en sí mismas: Esto significa centrarse en alguno de estos Impedimentos – ya que los cinco Impedimentos no pueden aparecer en el mismo instante mental. Puedes entonces elegir cualquier Impedimento y centrarte en él y examinarlo. Por ejemplo, suponte que el deseo relativo a los sentidos ha aparecido: Mantén tu estado de alerta colocado firmemente en el corazón, y usa tu capacidad de observación para mantener la mente en el fenómeno. No vaciles, y no dejes que ninguna expectativa ni deseo surja. Mantén tu mente firmemente en un sitio. No metas otros objetos que interfieran. No centres tu capacidad de investigación en otra cosa que no sea la característica que está apareciendo en el presente. Mientras no hayas logrado un entendimiento intuitivo claro y real sobre ella, no desistas en tu esfuerzo. Cuando puedes hacer esto, estás desarrollando las características mentales en sí mismas como marco de referencia.

Las características mencionadas anteriormente son todas características torpes o inhábiles (akusala dhamma). Actúan como obstáculos para cosas como jhana, el entendimiento intuitivo liberador y lo trascendente. De este modo, si quieres conseguir liberarte de ellas, debes primero centrar la mente solidamente en concentración. Para poder centrar firmemente la mente, tienes que desarrollar las siguientes tres características dentro de ti –

(1) Sampajañña: Estado de alerta. Ten esto siempre firmemente establecido.

(2) Sati: Atención. Mantén la mente firmemente establecida en cualquier característica que haya surgido dentro de ella. Vigila la característica para mantenerla en la mente; vigila la mente para asegurarte de que no pierde su objetivo y se va por ahí deslizándose hacia otros objetos. Una vez que has visto que la mente y su objeto se han acomodado uno al otro, usa:

(3) Atappa – La capacidad de investigación focalizada – para llegar a la realidad de la característica. Si no has alcanzado un entendimiento intuitivo claro y real, no relajes tus esfuerzos. Sigue centrándote e investigando hasta que tu capacidad de discernimiento esté concentrada y sea fuerte, y llegarás a saber que las características mentales – ya sean internas, externas o en sí mismas – simplemente surgen, declinan y se desintegran. No hay nada de valor duradero en ellas, porque son todas sankhata dhamma –fenómenos condicionados; y cualquier cosa que sea condicionada cae dentro de las verdades de aniccata– inconsistencia; dukkhata – estrés, i.e., es difícil de soportar; y anattata: no es tú, tuyo o de ningún otro. Cambia simplemente en consonancia con las condiciones naturales. Nadie con algo de discernimiento real se aferra a estas características como él mismo o como algo de valor duradero, porque esa gente ha visto que estas cosas son como ruedas o engranajes: cualquiera que se aferre a ellas será atropellado o machacado.

Así que si aspiras a la felicidad genuina ofrecida por las enseñanzas del Buddha, deberías tomar las tres cualidades mencionadas arriba y hacer de ellas aspectos permanentes de tu corazón –y llegarás a ver claramente la característica libre de elaboraciones, llamada lo Incondicionado (asankhata dhamma), el Dhamma genuino. No creado, no causado, simplemente es, por su propia naturaleza. No va en círculos, surgiendo y cesando. Lo Incondicionado es una parte de la naturaleza absolutamente ordinaria, aunque nadie en el mundo puede conocerla excepto aquellos que han desarrollado la virtud, la concentración y el discernimiento. Así que si quieres con sinceridad ir mas allá del sufrimiento y el estrés, deberías trabajar en hacer surgir el entendimiento intuitivo claro y real por medio de tu propio esfuerzo. Cuando puedes mantener tu estado de alerta constantemente en su sitio, podrás conocer la naturaleza de la mente. Tu capacidad de observación y de investigación focalizada tendrán que estar constantemente en su lugar interno para que no seas confundido por los objetos y preocupaciones de la mente.

La mayoría de nosotros, normalmente, no tenemos un sentido claro de nuestra propia naturaleza, y por ello no podemos ver claramente los pensamientos y los impulsos que surgen dentro de nosotros. Como resultado, vamos aferrándonos a sus objetos, dando origen a la rueda del renacimiento (vatta-samsara), girando una y otra vez sin fin.

Aquí me referiré a la rueda interna: No conocer la naturaleza primordial de la mente es el ciclo de las corrupciones (kilesa vatta), o desconocimiento (inconsciencia), que es el principio del ciclo. Esto da lugar al acto de la fabricación mental o síntesis, que es el ciclo de la intención y la acción (kamma vatta). Esto a su vez nos lleva a experimentar los objetos mentales y las preocupaciones, que es el ciclo de retribución (vipaka vatta). De esta forma hay tres partes del ciclo.

Estas tres partes del ciclo pueden ser ilustradas como sigue: El desconocimiento es el eje de la rueda. Las fabricaciones mentales son los radios; y las preocupaciones mentales, la llanta. Los órganos sensoriales forman el yugo y el arnés, los objetos sensoriales son el buey, y el conductor es el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte. Ahora carga tus cosas –tus corrupciones– y con un golpe de látigo, estás en marcha: El buey te arrastrará por ahí, guiándote arriba y abajo de la montaña, hasta que al final te estrellas y quedas hecho añicos, i.e., la muerte.

Por esta razón, debemos hacer que nuestra atención penetre en la naturaleza de la mente en el centro del eje, el cual no gira con la rueda y del cual se dice que es “des-rodado” (vivatta). Cualquiera que pueda hacer esto encontrará que el camino es repentino y corto, no lento. Por ejemplo, en los tiempos antiguos, los monjes y discípulos laicos podían alcanzar el Despertar incluso mientras estaban sentados escuchando un sermón, mientras iban por limosna, o mientras contemplaban un cadáver. De esto podemos deducir que después de haberse imbuido ellos mismos de las cualidades mencionadas antes, centraban su investigación en ese punto en particular y alcanzaban un entendimiento intuitivo claro y real en ese preciso instante, sin tener que llegar ni salir, atrás o adelante. Eran capaces de dejar ir de forma natural, sin “dentro” ni “fuera”, sin “venir” ni “ir”.

Aquellos que investigan verán la verdad. Alguna gente cree que tendrá que abandonar todas las preocupaciones mentales antes de que puedan entrenar la mente, pero la realidad del asunto es que la mente normalmente es engañada justo ahí –en sus preocupaciones– y el punto donde tú eres engañado es el punto donde tienes que investigar. Si no resuelves el problema justo donde eres engañado, no creas que puedes dejarlo ir escapando. Incluso si escapas, acabarás regresando y cayendo en las mismas viejas preocupaciones una vez más.

La gente con discernimiento, sin embargo, ya sea que trate con lo que está dentro o fuera, puede hacer surgir la virtud, la concentración, el discernimiento y la liberación en todo contexto. No perciben que lo interior es bueno y lo exterior es malo; que lo interior es malo y lo exterior es bueno; o que lo interior es refinado y lo exterior es burdo. Este tipo de opiniones nunca le suceden a la gente con discernimiento. El discernimiento tiene que ser conocimiento abarcador, o conocer en todas direcciones antes de que pueda ser llamado discernimiento plenamente desarrollado. Conocer en todas direcciones significa conocer lo interno primero y luego lo externo. El conocimiento abarcador significa conocer lo externo primero, y luego traer la atención completamente hacia dentro. Esto es por lo que es llamada gente con discernimiento: Pueden traer lo externo dentro; lo que es burdo puede refinarse; el pasado y futuro, ellos pueden traerlos al presente, porque han unido las partes del Camino en igual proporción –atención, estado de alerta e investigación focalizada– cada una realizando sus tareas, formando el camino que lleva más allá de todo sufrimiento y estrés.

Aquellos que pueden hacer esto podrán alcanzar la verdad en cualquier postura. Todo lo que les aparece será la naturaleza del estrés (sabhava-dukkha) y la naturaleza de las cosas en sí mismas (sabhava-dhamma). Ver las cosas de esta forma es llamado “yathabhuta-ñana” –ver las cosas como son realmente.

Fuente: Ajahn Lee – Frames of Reference Traducido del tailandés al inglés por Thanissaro Bhikkhu Access to Insight, 1 de febrero 2010 Libre distribución siempre que sea sin alterar el contenido, de forma gratuita y citando las fuentes. dhammammagga.org 2010

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