JUAN CASIANO: UN MÉTODO ESPIRITUAL ANTIGUO PARA EL SER HUMANO DE HOY

Icono ortodoxo rumano de Juan Casiano
Icono ortodoxo rumano de Juan Casiano

Juan Casiano fue un monje, maestro espiritual y escritor cristiano del siglo IV, que nació alrededor del 360 en Dobrudja, en la actual República de Rumania. En la web podemos encontrar mucha información sobre la vida y obra de Juan Casiano. Nosotros en este breve artículo deseamos presentar algunos aspectos sobre su método espiritual, que puedan ser de utilidad para nosotros en la actualidad, sin entrar en detalles dogmáticos, históricos e institucionales. Juan Casiano es un autor espiritual que puede ser valioso para todos aquellos, sin importar su religión, raza, o condición social, que desean emprender el camino de la purificación de la mente, de la transformación del corazón humano; y lograr de ese modo, después de un trabajo arduo y ascético, la emancipación de todo aquello que nos impide ser lo que estamos llamados a ser. Por consiguiente, este breve artículo no está dedicado solamente a los cristianos católicos u ortodoxos, sino a todos aquellos que perciben que el «Espíritu/espíritu sopla donde quiere…», y no se deja «atrapar» por instituciones, dogmatismos, y limitaciones sociales, psicológicas, geográficas o culturales.

Juan Casiano pasó cerca de nueve años en el desierto de la Tebaida aprendiendo el método espiritual de los primeros eremitas cristianos. Sus dos obras principales «De institutis coenobiorum» y «Collationes Patrum» dan testimonio de la profundidad de su vida de oración, la cual lo llevó a ser un verdadero maestro espiritual y uno de los padres más destacados del monacato oriental y occidental.

El merito de Casiano no se encuentra en su originalidad, sino en la especial capacidad que tuvo de elaborar el legado espiritual que recibió de algunos de los antiguos escritores y maestros espirituales cristianos más notables, tales como Basilio, Crisóstomo, y especialmente Evagrio Póntico. Dicha capacidad radica en haber vivido y experimentado desde las mismas fuentes un real y tangible progreso espiritual. Por consiguiente, su originalidad está en su misma experiencia, tan necesaria hoy para nosotros. Para nuestra generación no es suficiente conocer intelectualmente que somos «hijos de Dios», ya sea porque lo dice el Papa, o nuestro párroco, o nuestro pastor… Pacomio nos indica, a través de su método espiritual, que nosotros podemos «experimentar en primera persona», el profundo don espiritual que poseemos como seres humanos: «somos posibilidad de liberación, de emancipación», y dicha capacidad no está fuera de nosotros, sino que está justamente dentro de cada uno de nosotros. Tal como nos lo indica Angelus Silesius (1624- +1677) en su famosa obra el «Peregrino Querubínico»: «El cielo está en ti mismo: Detente ¿a dónde corres? el cielo está en ti: si buscas a Dios en otro sitio, no lo encontrarás jamás».

Nuestra lucha espiritual está en el silencio y la soledad de nuestro corazón
Nuestra lucha espiritual está en el silencio y la soledad de nuestro corazón

Según Casiano el objetivo de la vida espiritual es la pureza del corazón («puritas cordis»), entendida como un estado de armonía perfecta con la creación, o con la realidad en cuanto tal, y para llegar a ella se debe buscar todo lo que conduce a dicha pureza y rechazar todo lo que es obstáculo para llegar a ella. Para los no experimentados suena en primer momento fácil el objetivo de la vida espiritual, pero todos aquellos que han emprendido el camino hacia el Espíritu/espíritu saben que dicho camino está lleno de dificultades y durezas, las cuales son justamente indispensables para lograr la purificación del cuerpo/mente.

La precisión del método de J. Casiano radica precisamente en conocer a profundidad dichas dificultades (logismoi). Juan Casiano nos enseña a identificarlas y de ese modo poder combatirlas. Casiano trata sobre estos obstáculos en las «Conferencias a los Padres» (Collationes Patrum), y de modo más específico en las «Instituciones» (De Institutione monachorum) en las que describe detalladamente cada uno de los ocho vicios o pensamientos que turban el espíritu del buscador o buscadora espiritual. Dicha descripción detallada fue uno de los aspectos que Casiano heredó de Evagrio Póntico y que él organizó en función de su enseñanza espiritual en sus dos obras principales.

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