LA «LECTIO DIVINA»O LECTURA ORANTE DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS CRISTIANAS COMO PRÁCTICA EFICAZ PARA LA TRANSFORMACIÓN DEL CORAZÓN HUMANO 2ª PARTE

BibliaEn la antigua tradición espiritual cristiana, que tiene sus fuentes en la Sagrada Escritura y en el monacato más antiguo, la Lectio divina representa una de las condiciones prioritarias y esenciales de la vida espiritual cristiana. El santo Abad, Benito de Nursia (480), en el capítulo 48 de su Regla (RB) invita a sus monjes a huir de la ociosidad, que es enemiga del alma, y les plantea el trabajo manual y la lectura divina (ora et labora).

San Romualdo, fundador de los monjes Camaldulences, indica como condición prioritaria de la vida monástica el estar sentados en la celda.Esta actitud no debe ser entendida como simple pasividad del alma, sino como una de las actividades espirituales más importantes del monje: como custodia de la tranquilidad, del silencio, como oración de los salmos, como lectio divina y como compunción del corazón.

San Pedro Damián, continuador de la reforma de S. Romualdo, en su obra ‘El camino hacia la luz’, propone la celda del monje (Cf. Mt 6, 5-6: oración personal; Dn 6, 11), como espacio propicio para el conocimiento de Dios: ‘En ella Dios es todo aquello que se aprende … Oh celda, maravillosa, oficina del ejercicio espiritual donde el alma humana renueva en sí la imagen de su Creador; Oh celda, verdadero hábitat del espíritu, que haces humildes a los soberbios, sobrios a los golosos, píos a los crueles, mansos a los iracundos, y amantes de la verdadera caridad a los odiosos; Tú pones freno a la lengua ociosa …Tú eres el alimento de los ayunos y de las vigilias; tú custodias la paciencia; tú eres maestra de la más pura simplicidad; tú ayudas al monje a ser límpido, equilibrado y coherente consigo mismo y su llamado’.

Termina diciendo S. Pedro Damián que la celda del monje (Mt 6, 5-6) es el lugar en el cual se aprende a amar a Dios a través del conocimiento amante de su Palabra: ‘Solamente aquellos que te conocen te aman … aquellos que no saben estas cosas no pueden conocerte’.

orar-manos-cogidas-bibliaTomando las anteriores citaciones de estos grandes escritores espirituales de la Tradición Monástica Occidental, podemos actualizar y contextualizar sus consejos para cada uno de nosotros que debemos vivir y laborar en el mundo. Las Sagradas Escrituras Cristianas (la Biblia), son un tesoro sagrado que la historia, divina y humana, nos ha legado para ayudarnos en nuestro camino hacia la emancipación interior. Si emprendemos el camino de la escucha atenta a dicha Palabra; estudiada y rumiada desde serias y profundas investigaciones, y desde el silencio interior transformante, comenzaremos a caminar por la vía de la paz, de la justicia, de la bondad, que tales textos antiguos nos indican.

No hace falta ser monje o ermitaño para comenzar la práctica de la ‘Lectio Divina’, basta tener la disciplina y el deseo sincero  de ser fiel a dicha práctica.

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