EL «HESICASMO» Y LA «ORACIÓN DE JESÚS» COMO MEDIOS EFICACES DE TRANSFORMACIÓN DEL CORAZÓN HUMANO 2ª PARTE

HesicasmoUno de los autores que más profundizó en la Tradición Hesicasta fue Gregorio Palamás (1296-1359), quien vivió en el Monte Athos por más de 20 años, durante los cuales escribió varias obras en defensa del Hesicasmo. Para Gregorio el cuerpo tiene un papel fundamental en la «espiritualidad», y en oposición al espiritualismo neoplatónico de varios autores de su época, justifica el método psico-somático de la «Oración de Jesús», pues el cuerpo humano, desde la sabia visión bíblica, lejos de ser una especie de «cárcel del alma» es junto al espíritu, receptor de la gracia, especialmente el corazón, centro de los razonamientos, pensamientos y de las facultades humanas, según la antropología bíblica.

El Hesicasmo es un «sistema» espiritual, de orientación esencialmente contemplativa, basado en la repetición rítmica de una fórmula sagrada que favorece el control del curso de los pensamientos y labra paulatinamente un estado superior de consciencia. El Hesicasmo pone la perfección del ser humano en la unión con «Dios» a través de la oración continua u oración pura.

En los últimos años, investigadores de las tradiciones religiosas, han comparado «la oración de Jesús» y el hesicasmo, al yoga y a los mantras hinduistas y budistas. Lo que caracteriza realmente el Hesicasmo es la necesidad por excelencia de la «hesiquia» (quietud, calma, reposo, tranquilidad) para llegar a la purificación del corazón humano y consiguientemente a la «unión con la divinidad». La Hesiquia cristiana tiene su analogía con el «samadhi» hindú, pues es un estado de pureza y de ausencia de pasiones.

Monje Hesicasta
Monje Hesicasta

Uno de los rasgos característicos de la «hesiquia» es la «nepsis», es decir, la sobriedad espiritual, o la vigilancia del alma, que debe estar atenta para no dejarse sorprender por el adversario («demonio») que quiere introducirse en el espíritu, o en el corazón por medio de los pensamientos («logismoi»). Otro aspecto propio de la hesiquia es el «recuerdo de Dios», el cual consiste según los Padres del Desierto en la consciencia continua e incesante de la «presencia de Dios», con el fin de eliminar toda imaginación banal y reunificar el alma dividida por los condicionamientos psíquicos, culturales, sociales, etc. De ese modo el ser humano se ve a sí mismo en su propia luz para lograr una profunda experiencia interior. El sencillo método hesicasta, en resumen, plantea la repetición o rumia continua de una fórmula “sacra”, apta y breve, que va purificando el corazón humano.

Los breves comentarios sobre la relación entre la mística oriental y la mística cristiana en el presente artículo no tienen como finalidad una especie de sincretismo religioso sin fundamento. Nuestra intención es indicar que la noción de «silencio transformante» representa el depósito común de las diferentes tradiciones religiosas, sabias y profundas. Y es un signo de renuncia a presuntas pretensiones fundamentalistas que quieran erigirse como fines en sí mismos, o como únicos medios de «espiritualidad» para el ser humano de hoy. El silencio transformante y purificante surge de las profundidades del mismo corazón humano, en el cual las diferentes tradiciones religiosas, efectivamente, se encuentran y pueden ir más allá de sí mismas y de sus límites históricos, geográficos y culturales.

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