«NO IMPONGAS UN CAMINO ESTRECHO A QUIENES ASPIRAN A UN CAMINO MAYOR

La crítica trascendental de la religión en el Vimalakirti Nirdesha

Camino como un arquetipo de la vida espiritual
Camino como un arquetipo de la vida espiritual

Cuántas veces hemos asistido a una Iglesia, en la que un sacerdote está explicando las Escrituras, sin tener idea de las necesidades espirituales reales de sus oyentes. En la Iglesia Católica se nos habla de moral, de sacramentos, de rituales, pero estos temas en realidad, son extraños a la forma mentis del ser humano de hoy. Y sin embargo los sacerdotes siguen enseñando de modo mecánico y trivial sobre temas que tocan de modo especial la vida de los fieles. Pongamos como ejemplo el sacramento de la reconciliación, o la comúnmente llamada confesión: nos acercamos al sacerdote, le planteamos nuestros problemas, y él permanece apegado a conceptos como pecado, absolución, penitencia, gracia, moral, etc. Nos “pone una penitencia” que para nada funciona, objetivamente hablando, con el problema planteado. En el Cristianismo no existe actualmente una pedagogía seria y bien fundamentada que pueda ser eficaz en nuestro camino de fe. El Cristianismo organizado debe plantearse seriamente que algunos de sus conceptos, doctrinas, ritos, dogmas, y filosofías, posiblemente, no están al alcance de las posibilidades infinitas de la mente humana. Y que dichas concepciones formaron parte de una época y fueron útiles para una cultura y tiempo determinado.

Al respecto presentaremos, brevemente, uno de los pasajes del Vimalakirti Nirdesha, donde el mismo Vimalakirti pone en evidencia a uno de los discípulos del Buda, en este caso a Purna, quien está enseñando el Dharma (La enseñanza del Buda sobre la naturaleza de la existencia) de modo mecánico. Estando Purna en el bosque enseñando la doctrina del Hinayana (pequeño vehículo) a algunos novicios, aparece Vimalakirti quien lo amonesta por enseñar el Dharma sin detenerse a ver cuáles eran las verdaderas necesidades espirituales de aquellos novicios. Vimalakirti no reprueba a Purna por enseñar el Hinayana, en vez del Mahayana (gran vehículo). Vimalakirti exhorta a Purna a contemplar la mente de dichos jóvenes y después de percibir lo que realmente necesitan enseñe el Dharma: “No hieras a quien no tiene heridas. No impongas un camino estrecho a quienes aspiran a un camino mayor… No confundas la brillantez del sol con la luz de un cocuyo y a quienes admiran el rugido del león no les expongas el aullido de un chacal”. Purna, como tantos maestros espirituales actuales, tiene una idea fija de lo que es la enseñanza (Dharma, Evangelio, etc.) y supone que consiste en esta enseñanza en particular y en esa formulación conceptual en especial. Vimalakirti critica a Purna porque considera la enseñanza del Dharma como un fin en sí mismo. Aquellos maestros o instruidos en la religión, apunta Sangharakshita, que no conocen los pensamientos o las inclinaciones de los demás no son capaces de enseñar el Dharma (o el Evangelio) a nadie.

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