¿ES NECESARIO ADIESTRAR NUESTRA MENTE? 4ª PARTE: S. N. GOENKA Y LA MEDITACIÓN VIPASSANA

GoenkaQueremos anexar como colofón de esta entrada algunas ideas centrales de una conferencia que impartió en Berna en el año 1980, el maestro de meditación Vipassana, S. N. Goenka, quien enseña a practicarla a miles de personas alrededor del mundo. La técnica que enseña S. N. Goenka tiene su origen en una tradición que se remonta a Gotama el Buda. El Despierto no enseñó una religión sectaria, enseñó Dhamma (camino de liberación) que es universal, pues el sufrimiento humano es universal.

Para la forma mentis occidental comprender el Budismo y sus diferentes vertientes y tradiciones es complicado y requiere tiempo adentrarse en dicho mundo. Hemos comenzado con algunas reflexiones de su santidad el XIV Dalai Lama del Tibet, y queremos culminar con la paráfrasis de una conferencia de un hombre compasivo como fue Goenkaji. Ambas intervenciones tienen en común el querer introducirnos en el camino de la liberación, sin obligarnos a creer en dioses, sin recurrir a ritos y cultos; simplemente quieren que nos percatemos del origen de nuestro sufrimiento y la manera de salir del mismo.

El Buda, el Iluminado, tras experimentar en su interior la realidad de la mente y la materia y haber alcanzado la verdad última, encontró una solución auténtica al problema humano. Descubrió que al surgir una contaminación en la mente ocurren dos cosas simultáneamente en el campo físico: la respiración pierde su ritmo normal, y en niveles más sutiles se inicia una reacción bioquímica en el cuerpo que da lugar a una sensación. Cualquier persona corriente, sea cristiano, musulmán, hindú, budista; hombre o mujer; rico o pobre; heterosexual u homosexual; blanco o negro; del primer o del tercer mundo, que experimente sufrimiento y por ende, sensaciones, con un adiestramiento adecuado y con práctica podrá observar la respiración y las sensaciones del cuerpo, y por consiguiente las contaminaciones abstractas de la mente como el miedo, la ira, la pasión, etc. Todos los pensamientos y emociones, todas las impurezas mentales que surgen, se manifiestan en la respiración y en las sensaciones del momento presente, al observarlos estamos observando, en realidad, las contaminaciones mentales. En vez de huir del problema, nos enfrentamos a la realidad tal y como es. Al ignorar la realidad interior nunca entenderemos que la causa de nuestro sufrimiento reside en el interior, en nuestras propias reacciones ciegas hacia las sensaciones agradables o desagradables. Al adiestrarnos en la auto-observación con ecuanimidad, podemos ser conscientes de nuestra respiración y también de lo que ocurre en nuestro interior. Sea lo que sea, respiración o sensación, aprendemos a observar sin desequilibrar la mente, dejando de reaccionar y de multiplicar nuestra desdicha. En vez de ello, permitimos que las impurezas se manifiesten y desaparezcan. Cuanto más se practica más rápidamente se disuelven las negatividades, la mente se libera de las contaminaciones y se hace pura. Una mente pura está siempre llena de amor, de altruismo, de compasión hacia el sufrimiento y las faltas ajenas, y llena de ecuanimidad ante cualquier situación. Goenka considera la enseñanza del Buda como un arte de vivir. No fundó una religión, un “ismo”, ni enseñó ritos o rituales, ni ninguna formalidad; enseñó a observar la naturaleza tal y como es, observando la realidad interna. El Despierto enseñó la sabiduría de observar la realidad tal cual es, cuya consecuencia inmediata es la desaparición de nuestro hábito desdichado de reaccionar, el cual nos daña y daña a los demás. Esta experiencia directa de nuestra realidad interna, esta técnica de auto-observación, es lo que se llama meditación Vipassana: la cual significa observar las cosas tal y como son, no como parecen ser. Al experimentar esta verdad, indica Goenka, aprendemos a dejar de reaccionar ciegamente, a dejar de generar contaminantes y de forma natural, las contaminaciones antiguas se van erradicando poco a poco.

Al finalizar su conferencia Goenka indicó un aspecto fundamental de dicha práctica: puede ser practicada por todos y cada uno de nosotros, pues todos enfrentamos el problema del sufrimiento, el cual es una enfermedad universal que requiere un remedio universal, no un remedio sectario. No hace falta creer en Dios, en Krishna, en Mahoma, en Jesús; o leer la Biblia o el Corán; o ir a Roma a ver al papa de los católicos. Buda es tan generoso que ni siquiera pediría que le agradezcamos por tan maravilloso regalo, simplemente quiere que todos seamos felices y compartamos nuestra felicidad con todos los seres.

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