MEISTER ECKHART: LA SABIDURÍA MÍSTICA DEL «NO-SABER» 2° PARTE

Pantocrator
Pantocrator

Meister Eckhart cree firmemente en la posibilidad que el ser humano, dejando de lado totalmente lo perecedero, se encuentre y sea uno con Dios (unio mystica), pues en la criatura humana existe un “algo” divino e increado: Dios está en nuestro fondo más íntimo, pues nuestra alma fue creada en un punto entre el tiempo y la eternidad, y Él hará su lugar en nosotros si nos encuentra en casa y el alma no ha salido de paseo con los cinco sentidos.

En el alma, para Eckhart, existen diferentes potencias, pero sólo hay una donde existe la igualdad con Dios, dicha potencia es el entendimiento iluminado, pues tal entendimiento antes de pensar a Dios como una cosa, o concepto, o definición, lo aprehende en su misma desnudez: el entendimiento aprehende a Dios en su unidad y en su desierto; aprehende a Dios en su yermo y en su propio fondo. Ese «algo» o fondo del alma que hace posible para la criatura humana la divinización es un aspecto igualmente inefable e insondable para la razón humana, es decir, el saber que podamos tener de tal potencia es un saber sobrenatural: ese fondo del alma es una tierra extraña y un desierto, y antes de tener un nombre es innominada, y antes que ser conocida es desconocida. En otro pasaje Eckhart relata cómo en el alma noble, es decir, en la que está desprendida en su totalidad de todo lo creado, en donde no existen ni el tiempo ni el espacio, se realiza el Nacimiento del Hijo, es decir, el único suceso que le permite al alma volver a su origen, en el cual, Dios, el alma misma y el Verbo son uno.

A estas alturas podríamos preguntarnos: ¿Qué ocurre ulteriormente con el ser humano después que su alma ha regresado a Dios por su mismo desasirse? Cabría pensar que tal ser humano alejado de todo lo creatural vive exclusivamente en una especie de quietismo e inercia y distante del actuar diario humano. La unión mística para el Meister Eckhart, como el despertar para los sabios maestros orientales, es la posibilidad que posee el ser humano de vivir su aquí y ahora en plenitud, no perturbado por las cosas, por las preocupaciones y por los intereses y pensamientos egoístas. Para Eckhart dicho hombre noble logra un estado de ánimo por medio del cual se siente a pleno dondequiera y con quienquiera. El hombre en su camino espiritual debe aprender a estar interiormente libre en plena actividad. El maestro considera que no se debe huir del mundo, sino volver al mundo con una actividad interior completamente cambiada.

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