¿EXISTE UNA ESPIRITUALIDAD EQUILIBRADA, EFICAZ, SANA Y ECUÁNIME EN EL CRISTIANISMO?

llamaLa interrogante del título surge de nuestra propia búsqueda interior. Hoy más que nunca necesitamos de una sensata espiritualidad que nos ayude a percibir la grandeza interior que yace dentro de nosotros y al mismo tiempo vivir desde ella.

Thomas Keating, monje cristiano de la orden Trapense, ha reflexionado sobre la posibilidad de una espiritualidad eficaz en el cristianismo desde hace varias décadas. Por medio de sus estudios e investigaciones se ha topado con la profunda y antigua tradición contemplativa cristiana y ha puesto en marcha un movimiento que trata de difundir una espiritualidad que pueda llevarnos a un verdadero despertar en nuestra vida interior, seamos cristianos o no.

Quisiera compartir al respecto una anécdota que ocurrió en un monasterio católico en los años 80. Un monje budista zen es invitado en Europa a un monasterio católico, estando allí tuvo la oportunidad de conocer la tradición monástica católica y quedó impresionado por el bello edificio del monasterio, la iglesia, el trabajo manual de los monjes, el hermoso canto gregoriano de los salmos y los diversos ritos que giran en torno a la jornada de un monje católico. Al final de su visita el monje budista se acerca a uno de los monjes de dicho monasterio y le comenta sus buenas impresiones sobre su estadía. Entre otras cosas él ha quedado muy edificado por la forma monástica católica y se anima a hacerle algunas consultas a su interlocutor: ¿cuál es vuestra práctica? ¿cómo logran ustedes el despertar? ¿existe un método eficaz para llegar a la iluminación en vuestra vida? Me ha gustado mucho vuestra forma de vida, pero no logro comprender cuál es el fundamento de vuestra organización? Un católico, relativamente instruido, respondería inmediatamente: pues el fundamento de cualquier vida cristiana es la fe en Cristo, en el dogma de la Trinidad y la confianza en la Iglesia. La cuestión es que tal monje budista zen no estaba preguntando por una dogmática, sino interpelando acerca de una práctica real y eficaz por medio de la cual se logre, con cierta precisión, una transformación interior.

Thomas Keating en su libro Intimidad con Dios narra su experiencia en los años posteriores al Concilio Vaticano II con jóvenes que se acercaban a su monasterio, quienes tenían una seria experiencia contemplativa, pues eran discípulos de maestros zen y sabios orientales. Detalla Keating su asombro al conocerlos pues a pesar de tener una vida laboral, familiar y profesional practicaban hasta 30 minutos de meditación dos veces al día, cuando en la vida religiosa católica los sacerdotes, monjes y monjas se conforman con practicas piadosas que no logran, en su mayoría desligarlos de sus “falsos yo” y tenían serias dificultades para permanecer en silencio por más de 10 minutos.

Keating subraya la exagerada importancia que da el modelo cristiano católico de la espiritualidad a los actos exteriores, dicho modelo olvida el trabajo serio y profundo que debe hacerse con los pensamientos o con lo que Teresa de Jesús llamaba “la loca de la casa”. Es necesario indicar a propósito la cantidad de horas que las monjas y monjes católicos dedican a sus respectivos rituales (liturgia de las horas, eucaristía, sacramentales, etc.), las cuales no logran sacarlos de sus erróneas convenciones espirituales.

Si queremos transformar nuestra consciencia y liberarnos de nuestras ataduras egoístas debemos dejar de lado lo inoperante y entrar, por medio de prácticas disciplinadas pero efectivas, en el silencio eficaz que nos hará libres y sanos psicológica y espiritualmente.

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