¿PUEDO REALMENTE LIBERARME DEL MIEDO, DE LA ANSIEDAD Y DE LA INSATISFACCIÓN? 1ª PARTE

Un acercamiento desde el artículo de Shinzen Young, Propósito y Método de la Meditación Vipassana. Traducido por Santiago Jiménez 1998.

Grito de desesperaciónEn nuestro blog hemos hablado mucho de la mística oriental y occidental, de la transformación interior, de una búsqueda espiritual sincera que nos pueda llevar como seres humanos, desde nuestras limitaciones y posibilidades, a una felicidad digna y eficiente. Alguien podría preguntarme: ¿Cómo? ¿Existe realmente un método para liberarme de las ataduras de mi falso yo, para poder entenderme espacio-temporalmente y darme cuenta de mis reacciones erróneas o poco acertadas con las que me enfrento a las circunstancias interiores o exteriores, que muchas veces me propician más dolor y angustia? ¿Existe un método eficaz que me ayude a comprenderme como un ser llamado a la profundidad, a la iluminación, a la sanación, a la salvación? El Dalai Lama considera que a pesar de los grandes logros médicos y tecnológicos modernos aún la gente sigue viviendo atada al miedo, a la ansiedad y a otras formas de insatisfacción. Los católicos tratando de responder a las anteriores interrogantes dirían que sólo hacen falta la fe en un dios personal y encarnado, los sacramentos, la oración, la moral, la ética, y la confianza en una institución milenaria. De modo similar responderían muchas de las demás denominaciones cristianas, sean luteranos, presbiterianos, anglicanos, bautistas, etc. Estadísticamente hablando, son pocos los cristianos que logran realmente una sanación profunda de su ser, pues viven atados a las convenciones culturales, sociales, morales y espirituales que sus instituciones les transmiten. Yo considero que el método cristiano si quiere ser espiritualmente eficaz debe renovarse profundamente y desligarse de tantas formas inútiles institucionales y dogmáticas.

Llevo años haciéndome la misma pregunta: ¿Cuál es el quicio del problema humano? Y con humildad reconozco que no tengo una respuesta contundente. Yo creo que debemos tener en cuenta el momento en que nos encontramos en nuestra vida, y hasta qué punto estamos realmente convencidos de la necesidad imperiosa de interioridad. Ya decía Pablo, el apóstol: luchen con temor y temblor por su salvación.

Las diferentes tradiciones antiguas, sabias, profundamente antropológicas y a la vez sobrenaturales, sean del este o del oeste, nos han dado ciertas directrices o lineamientos para adentrarnos en la espesura insondable del ser humano en sus diferentes dimensiones. Hoy deseo presentar brevemente una de ellas, la meditación vipassana. Obviamente la presento como una posibilidad más entre tantos medios y métodos espirituales eficaces que existen en el abanico de posibilidades que las grandes tradiciones espirituales nos han legado a través de los siglos.

El Dalai Lama en el prólogo al libro de Joseph Goldstein y Jack Kornfield, Seeking the heart of wisdom, 1987, afirmaba que en el mundo contemporáneo es urgente promover el desarrollo mental interior del ser humano, e indicaba que el método más adecuado para poder alcanzar este objetivo es la meditación. Decía el Dalai Lama que existen muchos tipos de meditación, y todos ellos comparten el mismo objetivo, apaciguar la mente. La meditación nos ayuda a comprender nuestra mente y a darnos cuenta de que nuestra vida se halla gobernada por la impermanencia y el sufrimiento. Al percatarnos del mecanismo de la mente: pensar/sentir infinitamente sin dar cabida al sosiego, podemos abrir nuestro corazón, y de ese modo crecerá nuestra empatía hacia los demás seres vivos, lo cual resulta de vital importancia no sólo para promover nuestra felicidad individual, sino también para contribuir con la paz en el mundo.

La meditación, sea el zazen o el vipassana, sea la oración usada por san Juan de la Cruz o Santa Teresa de Ávila, o por la Nube del No Saber, brinda la oportunidad de ver con claridad y comprender nuestro cuerpo, nuestro corazón, nuestra mente, nuestro espíritu y el mundo que nos rodea, ayudándonos a relacionarnos con él desde una forma más inteligente y compasiva.

Vipassana es una palabra de la lengua Pali, una de las lenguas antiguas de la India al igual que el Sánscrito. A veces Vipassana se traduce como “meditación de la revelación” ya que uno de los efectos principales de la práctica es que podemos obtener profundas revelaciones acerca de recónditas cuestiones universales como: de qué manera se transforma el dolor en sufrimiento, cómo es que el placer puede convertirse en satisfacción o en necesidad, y cómo es que surge la sensación del yo.

La meditación Vipassana también se conoce como “meditación de la atención plena” porque en ella nos mantenemos muy atentos. La técnica principal consiste en volverse extraordinariamente atento a la experiencia ordinaria. Desafortunadamente la frase “atención plena” puede ser un poco engañosa si interpretamos “atención plena” como estar constantemente pensando acerca de lo que estamos haciendo. Atento en el sentido correcto de la palabra significa simplemente estar atento y consciente de lo que está sucediendo.

Vipassana es “revelación” en el sentido de revelación profunda y es “atención plena” en el sentido de atención extraordinaria.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s