ALBERT EINSTEIN ¿UN PROFUNDO CONTEMPLATIVO O UN CIENTÍFICO GENIAL? 1ª PARTE

e-mc2Albert Einstein  (1879-1955)

Generalmente considerado como el más grande físico que haya existido por sus importantes contribuciones a la física moderna: las teorías especial y general de la relatividad, el efecto cuántico fotoeléctrico, la teoría del movimiento browniano, la inmortal fórmula E=mc2. Fue galardonado con el premio Nobel de Física en 1921.

Ken Wilber en su libro Heinsenberg, Schrödinger, Einstein, Jeans, Planck, Pauli, Eddington. Cuestiones cuánticas. Escritos místicos de los físicos más famosos, ha tomado algunos argumentos de A. Einstein relacionados con la ciencia, la religión, el arte, la ética, y en especial la mística. Para Einstein la motivación de dichas ciencias o artes, cada una con empeños distintos, tiene como fundamento el asombro ante la faz del «Misterio de los Sublime». En la obra Ideas and Opinions (New York, Crown Publishers, 1954) Einstein plantea El sentimiento cósmico religioso.

Según A. Einstein todo cuanto ha hecho y pensado la raza humana tiene que ver con la satisfacción de necesidades profundamente sentidas y con la mitigación del dolor. Incluso las creencias religiosas son motivadas desde la prehistoria hasta el día de hoy por ese deseo intrínseco del ser humano a tratar de comprenderse en su horizonte espacio temporal desde sus necesidades y anhelos más profundos. Desde la prehistoria el hombre primitivo se acercó a lo religioso por un sentido de desamparo: miedo al hambre, a las fieras, a la enfermedad y a la muerte; la mente humana estaba poco desarrollada sobre la comprensión de las conexiones causales y tendía (y tiende actualmente) a crearse seres imaginarios más o menos semejantes a sí mismo e intenta asegurarse el favor de esos seres llevando a cabo acciones, erigiendo una casta sacerdotal como mediadora y ofreciendo sacrificios; se podría decir siguiendo a Wilber que la prehistoria y la antigüedad habían fundado una especie de religión fundamentada en el miedo.

Igualmente, los impulsos sociales son otra fuente de cristalización de la religión: a través de la figura paterna, materna y de los dirigentes de las comunidades humanas surge la idea o concepto social o moral de Dios, la cual es motivada por el deseo de protección, recompensa y/o castigo. Para Einstein las sagradas escrituras de los judíos constituyen un ejemplo admirable de evolución desde una religión del miedo a una religión moral, evolución que continúa en el Nuevo Testamento de los cristianos. Común a estas concepciones religiosas desde el miedo y la moral es el carácter antropocéntrico de su idea de Dios.

Sin embargo, para Einstein, existe una experiencia religiosa que se da en un tercer nivel, la cual alcanzan sólo ciertos individuos excepcionalmente dotados o algunas comunidades de una cierta altura mental que consiguen elevarse por encima de la norma. Dicha experiencia está presente en todas las concepciones religiosas, pensemos por ejemplo en los grandes místicos cristianos que para ser fieles a sus profundas convicciones han debido aislarse o revelarse ante una dogmática institucional muchas veces oprimente y poco adecuada a lo humano. Dicha experiencia o convicción profunda que no siempre debe estar ligada a un concepto antropocéntrico de Dios es lo que Einstein llamó sentimiento cósmico religioso: el individuo tocado siente la futilidad de los deseos y aspiraciones humanas, y percibe al mismo tiempo el orden sublime y maravilloso que se pone de manifiesto tanto en la naturaleza como en el mundo del pensamiento, y ansía experimentar el universo como un todo único significativo.

Anuncios