MENTE ZEN, MENTE DE PRINCIPIANTE III

Cuando se desea lograr una calma perfecta durante la meditación, nos dice Shunryu Suzuki en su obra Mente Zen, mente de principiante, uno no debe dejarse perturbar por las diversas imágenes que le pasan por la imaginación. HAY QUE DEJARLAS VENIR Y DEJARLAS PASAR, así estarán bao “control”. El verdadero propósito de la meditación es ver las cosas tal como son y dejar que todo siga su curso. La práctica de la meditación (Zazen) pretende abrir nuestra pequeña mente y para abrirla debemos mantener la mente al ritmo de la respiración y el cuerpo en la postura correcta del Zazen. La meditación no consiste en tratar de detener el pensamiento, hay que dejar que el pensamiento se detenga por sí mismo: si algo nos viene a la mente se deja que entre y se deja que salga, no permanecerá mucho tiempo. Cuando queremos detener el pensamiento durante la meditación nos preocupamos y no hay que preocuparse por nada, lo que viene a la mente, que parece que vinieran de fuera, en realidad son olas de la mente misma y si uno no se preocupa por ellas se van calmando gradualmente. Si se deja a la mente tal cual está se calmará. Cuando la mente se relaciona con algo exterior esa mente es una mente pequeña y limitada, cuando la mente no se relaciona con ninguna otra cosa, entonces no hay comprensión dualista de ninguna especie en su actividad. Aunque surjan olas la esencia de la mente es pura: el agua y las olas son una misma cosa: la gran mente y la pequeña mente son una misma cosa, cuando la mente no espera nada del exterior está siempre satisfecha. Todo lo que se experimenta es una expresión de la gran mente.

Anuncios