MENTE ZEN, MENTE DE PRINCIPIANTE II

Sobre la respiración durante la práctica de la meditación el maestro Susuki nos indica la importancia de la misma, pues la mente se adapta siempre al ritmo de la respiración: al inhalar el aire penetra en el mundo interior, y al exhalar el aire sale al mundo exterior, pero nos advierte que sólo hay un mundo entero, en el cual nuestra garganta es como una puerta de vaivén: no hay un yo que respira, lo que solemos llamar el yo, dice Susuki siguiendo su tradición, no es más que una especie de puerta de vaivén que se mueve cuando inhalamos y cuando exhalamos: cuando la mente está bastante pura y calmada para seguir este movimiento no hay nada, ni “yo”, ni mundo, ni mente, ni cuerpo, sino simplemente una puerta de vaivén. Cuando practicamos el Zazen todo lo que existe es el movimiento de la respiración, siempre que estamos conscientes de este movimiento y no distraídos.

Mudra cósmico o mudra del vacío

El Zazen nos hace “comprender” la verdadera experiencia de la vida: la cual no es dualista, como siempre la pensamos los occidentales, tú y yo, esto y aquello, bueno y malo, tú y yo no son más que puertas de vaivén. Esto de bien y mal sólo existe en la mente, dice Susuki, en vez de decir mal, debemos decir “no hacer”! si uno piensa “esto está mal se creará cierta confusión: cuando llegamos a ser verdaderamente nosotros mismos, nos convertimos en esa puerta de vaivén, nos mantenemos independientes de todo, y al mismo tiempo, dependientes de todo.

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