BUDISMO Y CRISTIANISMO POR THUPTEN CHOPEL (Síntesis)

TOMADO DEL BLOG: http://4grandesverdades.wordpress.com/

Cristo – Buda

Mi buen amigo Sergio, el director de esta revista, me ha pedido que escriba un artículo sobre las semejanzas entre el Cristianismo y el Budismo. Quiero decir que este artículo me sobrepasa y que estoy seguro de que lo que voy a escribir estará incompleto, pues hay muchísimas similitudes entre estas dos religiones que no puedo llegar a matizar en este pequeño artículo. Me anima a hacerlo, el ver que puede traer beneficios para un mutuo intercambio entre estas dos maravillosas religiones que tanto tienen que aportar al mundo.

Hoy en día, es más necesario que nunca un acercamiento entre lo Occidental: la mayoría de los países Occidentales son de tradición Cristiana; y lo Oriental: muchos países Orientales siguen una tradición Budista. De este acercamiento sólo puede venir un enriquecimiento mutuo y una mejor comprensión de los unos y de los otros.

El deseo de Dios y la búsqueda de la felicidad eterna:

Según el Catecismo de la Iglesia Católica, párrafo 27: “ El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios, y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar”.

Según el Budismo, todos los seres tienen en su interior la semilla de la Iluminación o Budeidad, que nos lleva a querer ser felices. Reconocer que tenemos sufrimiento y queremos ser felices, pero no sólo a corto plazo, sino para siempre. Este querer ser felices y aprender cuáles son las causas de la felicidad y cuáles las del sufrimiento, es el comienzo del camino.

Cargar nuestra cruz y el Tong-Len:

Todo Cristiano tiene que cargar con su cruz, con sus responsabilidades y sufrimientos, y brindar a los demás su ayuda y entrega, de forma que puede aportar a los demás armonía, amor y entereza, así como también puede mostrar el mensaje de Cristo, el Hijo de Dios, a los que le rodean. Cristo cargó con su Cruz y murió incluso en la Cruz, para beneficio de todos, perdonando hasta el final el daño que le hacían sus enemigos.

En el Budismo Majayana se practica una técnica de meditación que es conocida como el Tong – Len, (tomar y dar), que consiste en meditar y visualizar a cualquier persona, amiga, enemiga o neutral y desarrollar una actitud de absorber su sufrimiento en forma de luz negra, que llega hasta nuestro corazón por las vías respiratorias, y en él se transforma en luz blanca que sale por nuestras vías respiratorias y llega a estas personas aliviándolas de todo sufrimiento y proporcionándoles la mayor felicida y causas de la felicidad. Se dice que seres espiritualmente realizados, al ritmo de su respiración, toman el sufrimiento y lo transforman en felicidad realmente y no sólo en meditación.

La muerte, una puerta a la felicidad:

Según el Cristianismo y en función de nuestros actos anteriores, en el momento de la muerte podemos llegar al Reino de los Cielos y resucitar a la vida eterna. Algunos podrán estar cerca de Dios y otros lejos, en función de sus actos, pero lo que está claro es que una persona que tenga confianza en Cristo o la Virgen se verá arropada y cuidada por ellos.

Según el Budismo, en el momento de la muerte y dependiendo de nuestro karma, que viene determinado por las acciones pasadas, hay una oportunidad excelente para alcanzar la Iluminación o Budeidad. Es un momento en que podemos reconocer la mente de luz clara madre o bien un poco después, reconocer a nuestra divinidad y fundirnos con ella.

Fuente:    http://www.shambalavigo.org/

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